La goleada de los sueños




Argentina le dio a España de su propia medicina. La Selección venció por 4 a 1 a los campeones del mundo porque esta vez sus brillantes ejecutores,-Messi, Higuaín y Tevez, autores de un gol cada uno-, tuvieron elaboradores de juego a la altura. Uno de ellos, Ever Banega, fue figura.


Desde Buenos Aires


De la única manera que se puede neutralizar a España. De la única manera que debe jugar una Selección Argentina. Con el monopolio de la pelota. Con la apuesta a la tenencia y la paciencia como premisas fundamentales. Así, dándole de su propia medicina, con mucho fútbol por abajo, con posesión, elaboración y precisión en zona de gestación, más ejecución en velocidad en zona de definición, el equipo de Sergio Batista,-quizá ya literalmente no interino, desde ayer mismo-, “madrugó”, “primereó” al campeón del mundo desde el arranque, y construyó desde muy temprano una goleada resonante por 4 a 1 en el estadio Monumental
Los delanteros volvieron a ser los mismo del Mundial. Pero diferentes. Lionel Messi en su ubicación correcta. Media punta por todo el frente de ataque, pero partiendo preferentemente de derecha a izquierda. Con Gonzalo Higuaín como pivot y Carlos Tevez para explotar hacia la izquierda. Pero con un detalle fundamental: ahora con abastecedores de juego. Con Ever Banega y Esteban Cambiasso en la doble conducción del juego, para alimentar a los atacantes.
De la capacidad de Banega y Cambiasso para elaborar y de Messi, Tevez e Higuaín para ejecutar llegaron los dos goles que muy temprano pusieron a Argentina en camino de victoria.
Antes, a los 5’, un aviso por esa vía. Fue precisamente Banega el que trasladó solo lo necesario hasta encontrar el hueco y meter el estiletazo para Messi, quien a su vez inventó un pase de magia para dejar cara a cara con el arquero a Tevez, pero el disparo del jugador de Manchester City se fue desviado.
Pero a los 10’ otra vez Banega elaboró y los ejecutantes fueron los mismos, pero con más efectividad. Banega cedió a Messi, esta vez volcado hacia la izquierda, quien buscó la descarga en Tevez y al recibir la devolución resolvió picando la pelota ante la salida de Reyna en forma notable. Definición brillante, del mejor ejecutante del mundo.
Enseguida, a los 13’, fue Cambiasso quien asumió el rol de generador y pasador, tocó hacia Tevez, quien habilitó a Higuaín con muy buen toque que quebró la salida en línea de la defensa de España. Higuaín se abrió mucho para eludir al arquero pero igual pudo definir desde ángulo cerrado.
España intentó una reacción y estuvo a punto de descontar con un espectacular remate desde afuera de David Villa que pegó en el ángulo izquierdo, palo y travesaño.
A través de Xavi Alonso, Busquets e Iniesta trataron de recomponer las líneas y empezar a tener la pelota en el medio, pero se encontraron con un Mascherano que cortó todo con el “timming” justo, y con Banega y Cambiasso precisos para la salida.
Y a los 33’ el “bloopers” que le puso al partido un resultado impensado. Piqué cedió la pelota hacia atrás y el arquero Reyna se resbaló, falló en el dominio de la pelota, y le quedó a Tevez para definir desde el piso. Quizá tuvo que ver la repudiable práctica, con olor a Bilardo, de regar la cancha, que se concretó minutos antes del partido. El fútbol de Argentina no necesitaba de estas artimañas.

No borra el pasado, corrige el futuro

Entre la última parte del primer tiempo y el complemento, España hizo méritos para descontar, con varias situaciones de gol, con dos tiros más en los palos, y un par de buenas intervenciones del arquero Sergio Romero, con la recomposición de su juego con la entrada de Xavi y el retraso de Argentina.
Pero a pesar de que se dio varias treguas, a partir de la holgada diferencia, la Selección volvió a hacer valer su nuevo y viejo estilo, patentado una vez más en una de las mejores jugadas del partido, cuando Banega tocó profundo hacia Cambiasso, quien metió un taco para un remate apenas desviado de Higuaín.
Ese descuento merecido le llegó tarde a España cuando Cazorla mandó un pase-centro justo por abajo para Pedro, quien habilitó con igual precisión a Llorente para que defina con toque preciso a un rincón.
D’Alessandro entró tarde, pero le alcanzó con único pase brillante para simbolizar el nuevo camino de Argentina. Tuvo toda la paciencia del mundo en las puertas del área, para hasta hacer detener el juego y esperar a que llegara un compañero destapado. Y apareció por la izquierda Heinze, quien recibió y mandó un centro justo para la cabeza de Sergio Agüero. Cuatro a uno. Exagerado, pero prueba de lo contundente que puede ser Argentina ante cualquier rival si hay elaboración previa y un plan de juego.
A no confundirse. Este resultado, este desarrollo, esta supremacía de Argentina sobre los campeones del mundo, no borra el pasado reciente. Ni el título de España, ni todo lo que hizo mal la Selección en el Mundial. No borra el pasado…Pero bien puede corregir el futuro. Para entender, de una vez por todas, que camino hay que transitar, o que sendero hay que retomar. El del viejo y querido fútbol argentino. El del juego de tenencia, toque por abajo y paciencia. El del fútbol que realmente le gusta a la gente. Que existe, es palpable y observable. Tal como se vio ayer en la tarde mágica del Monumental. .

El partido de los sueños

La Selección Argentina contra España, el campeón del mundo recién consagrado, es una gran cita del fútbol, hoy desde las 17 en el Monumental. La mayoría de los que ganaron el título en Sudáfrica como titulares frente a un equipo que Batista cambió con la llegada de históricos como Zanetti y Cambiasso.





Es la Gala del Fútbol. Una cita de honor imperdible. Para los privilegiados en la cancha, para los millones que podrán verlo por tele en forma abierta y gratuíta. Es el partido del Bicentenario, y el partido de los sueños. La Selección Argentina recibe a España, flamante campeón del mundo, desde las 17 en el Monumental, y se paran los relojes del fútbol.
A ningún partido oficial en fecha Fifa se lo debe considerar amistoso. Son “test match” internacionales. Mucho más este. Y mucho menos amistoso.
Es una prolongación del Mundial. De su espíritu. De lo que genera en la gente. Siempre que termina un Mundial, si a Argentina no le va bien, la Selección deja de interesar por un largo tiempo. Este partido con España es un antídoto para eso, porque para colmo llega en un tiempo de expectativas renovadas, con la sucesión de Maradona. Porque terminan las “proscripciones” y la Selección está abierta a todos. Por eso la llegada de Javier Zanetti y Esteban Cambiasso, dos históricos y símbolos del equipo nacional pero también con presente de gran nivel; de Andrés D’Alessandro y Gabriel Milito; y la puerta abierta latente para Juan Román Riquelme. La Selección vuelve a ser “De Todos” y eso reaviva el interés y el afecto, pese a la reciente frustración mundialista. También que Lionel Messi, en otro contexto, frente a sus compañeros de Barcelona, y con los abastecedores de juego con los que no contó en el Mundial, pueda ejecutar brillantemente, como solo él es capaz en la zona de definición.
Y un hecho inédito. Por primera vez un campeón del mundo llega tan rápido al país para jugar con Argentina. La última selección que vino aquí como campeona fue la de Alemania (todavía no unificada) en la serie internacional de 1977, pero recién tres años después de su consagración. En este caso es enseguida. Un lujo, posible también por el contexto económico que se vive en el país y por el peso de Julio Grondona como vicepresidente de la Fifa y sus excelentes relaciones con el titular de la Real Federación Española, Angel María Villar.
Y, por lo que se escucha y se ve, los campeones del mundo no toman precisamente este partido como un trámite. Sino como un desafío nuevo. La posibilidad de enfrentar a una potencia como Argentina y como visitante, en el clima especial que rodea al fútbol en nuestras canchas, tan atractivo para los extranjeros.
De hecho, España jugará con la mayoría de los titulares que le ganaron a Holanda la final del Mundial. No estará Puyol por lesión, quizá no jueguen de entrada Sergio Ramos y David Villa, pero sí será de la partida Cesc Fábregas, quien ingresó en el epílogo de la final de Sudáfrica para darle aun más fútbol al equipo de más volumen de juego en el mundo. Y Cesc, con Xavi e Iniesta, forman un tridente de elaboración sin parangón. Todo parece indicar que Sergio Batista no buscará contrarrestar eso con una táctica de destrucción, sino que, por fín, se apelará a la propia identidad, y a acumular también mayoría de jugadores “con buen pie” en el sector de gestación como para tratar de disputar el monopolio de la pelota. Un desafío difícil,-con el que sucumbió hasta el gran equipo holandés, eximio para la tenencia- pero que nunca debería asumirse como imposible para futbolistas argentinos con calidad verificada. Intentarlo ya implicará un paso adelante, tras todos los pasos atrás que se dieron en Sudáfrica. Que asi sea. Y a disfrutar…

Espejo

La mejor manera de revertir aquello de el dolor de haber sido y ya no ser es mirarse al espejo, reflexionar sobre cuál es nuestra verdadera identidad e imitar a los que nos supieron imitar.
Nada mejor, entonces, que tener enfrente a España. Un espejo de aquello que fuímos. Y que además nos devuelve la imagen de la realidad de lo que ya no somos.
Es tiempo de que se termine la confusión. Por eso es muy bueno que hoy venga España en un partido que es mucho más que un amistoso, que es un gran choque internacional oficial, un verdadero "test match" para que la Selección Argentina le devuelva a la gente las ganas de ponerse la camiseta enseguida después de la frustración mundialista.
Siempre tras una eliminación en una Copa del Mundo,-y vaya si lo sabemos ultimamente-, la Selección deja de interesar en forma abrupta. El fútbol argentino se olvida, se distrae. Y nos vuelven a confundir. Por eso es valioso que ya, enseguida, como nunca, lleguen los campeones del mundo con su buen fútbol para volver a estar alertas, para despertar sobre lo que realmente se necesita, para buscar enseguida aquella identidad perdida.
Concretamente, después de un período de unos veinte años o más en los que el fútbol español asumió que debía abandonar "la furia" para darle paso al juego, y con una filosofía que cambió de a poco a partir de la Escuela Cruyff en Barcelona, la técnica pasó a ser la gran prioridad desde los pibes, desde la base. Ya no el físico o la táctica, que en fútbol deben ser accesorios, nunca la esencia.
Nosotros recorrimos el camino inverso. Nos engañaron. O engañaron a los que se dejaron engañar. Con el discurso utilitario del resultado por el resultado mismo, de la panacea del tacticismo. Claro, contribuyó el contexto de país. El mercantilismo, la avaricia, el culto al éxito, impregnó al fútbol. Y se contaminó el puro juego. Nos vendieron eso de la competitividad y el modernismo.
En el medio hubo un solo proyecto en serio. Desde los pibes hasta la Selección mayor. El de José Pekerman. Pero aislado de los clubes, del estilo de los equipos, salvo excepciones. Pero ese proyecto, con una generación brillante que se consagró campeona mundial juvenil y que llegó a jugar muy bien al fútbol en 2006, se volvió a cortar abruptamente con la gran confusión de 2010. Una generación que bien pudo haber conducido Carlos Bianchi, otro que encabezó un proyecto,-justamente, una de esas excepciones-, a nivel clubes.
España, en cambio, fue consecuente. Y ese culto al toque, esa paciencia, esa supremacía de la técnica y la estética la llevó al trono máximo del fútbol.
Pero cuidado que muchos de aquellos comunicadores de la confusión, pero también la conducción de nuestro fútbol, desde los dirigentes hasta los técnicos de la base, enseguida hubieran tildado de "fulbito" a una Selección Argentina que insistiera con lo que insistió España.
Ojalá el paso de los campeones del mundo nos sirva para aprender. Para asumir que hay que volver a ser. Y mirarse en el espejo. Sin engaños ni claudicaciones. Sería bueno empezar hoy mismo. Animarse a intentar lo que a ellos les sale tan bien. Y en lo que nosotros antes, alguna vez, eramos maestros...

Unión: desayuno con buen fútbol

Cuando el buen fútbol no sorprende. Debería ser la norma, es casi una excepción.Con Unión de Mar del Plata, en su debut en el Argentino A en el Minella, se renovó una sana costumbre del los últimos tiempos: disfrutar de una mañana de domingo de buen fútbol, de lo más parecido al fútbol-juego. La costumbre no es sorpresa, pero no por ello hay que dejar de destacarlo. Porque la intención es la misma, es más, se dobla la apuesta, pese a que la presión cada vez es mayor, tanto como las aspiraciones. En el horizonte está la B Nacional. Cada vez con más decisión. Y a pesar de que el camino es sinuoso, no se elige para encararlo el discurso de que "en el ascenso no se puede jugar bien, hay que meter". El mensaje es otro. Hay que "meter", claro, pero sobretodo hay que marcar diferencias en el juego.Así, en la soleada mañana de ayer, el DT Marcelo Zwicker juntó a dos talentosos conductores de juego como Federico Moreyra y Ezequiel Ceballos, dos volantes por afuera que también aportan juego como Santiago Sandoval y Damián Bastianini, y un delantero muy inteligente que se suma al circuíto y define, como Leonardo Serfaty.Ellos marcaron claras distancias sobre Villa Mitre a puro toque en un primer tiempo para disfrutar. Con buen aporte de los defensores en el achique hacia adelante, con laterales bien definidos que pasan al ataque, como Felices, quien alternó esta vez buenas y malas pero que en una de las primeras mandó el centro para el golazo de Serfaty.En el complemento Juan Ignacio Alessandroni respondió muy bien en el reemplazo del lesionado Damián Luengo. Ambos tienen que encargarse de equilibrar en el medio, rodeados por todos compañeros dedicados a generar juego. Más allá de esa buena respuesta de Alessandroni, quien además también distribuyó y se soltó con criterio, a Unión se le nubló un poco la búsqueda en el complemento. Tampoco es sencillo mantener el nivel del primer tiempo durante todo un partido en un comienzo de campeonato. Pero Moreyra también incurrió en imprecisiones, no apareció con tanta continuidad como Ceballos, y Sandoval terminó mal varias de sus buenas proyecciones en el vacío por derecha. Aunque estuvo criteriosa en la última, para habilitar a Bastianini en el gol que definió el encuentro.El sufrimiento previo a ese tanto, de algunos minutos de incertidumbre,-incluso con una muy clara jugada de gol para el rival que no pudo resolver Mariano Mc Coubrey-, es clásico, aunque no lógico, en partidos en que el equipo que va ganando tiene superioridad numérica. Los bahienses habían incurrido en extremas brusquedades para parar el buen juego de Unión, se quedaron con 9, y al equipo marplatense le costó aprovechar rápido esa ventaja.Pero la idea siempre quedó en pie. No solo también se puede jugar bien cuando más lejos se quiere llegar. Más bien es imprescindible. Y Unión sabe lo que quiere.Lo que viene es largo y difícil. Pero, por lo pronto, se sabe que ir a ver a Unión en la mañana de domingo es una agradable manera de empezar la semana.

Aldosivi: ganar y trabajar sobre los errores

Si el fín supremo de Aldosivi era lograr el orden para que después llegue el juego, tras dos derrotas consecutivas, no se entiende la tarde extraña que se vivió ayer en el Minella. Porque es cierto que el fútbol seguía sin aparecer, pero al menos, al cabo de los primeros 45 minutos ante Deportivo Merlo, el orden parecía reestablecido, al menos con respecto a los rendimientos frente a la CAI y Ferro. Entonces costó comprender porque el entrenador, Salvador Daniele, amagó con cambiar toda la estructura en el comienzo del segundo tiempo y después volvió sobre sus pasos en apenas seis minutos.En efecto, en el primer tiempo Aldosivi tuvo algo más de orden con la postura más tradicional, con la línea de cuatro, con los tres volantes con posiciones bien definidas y un enganche-conductor como Seccafien. Igual al equipo le faltó continuidad de juego, explosión ofensiva, capacidad de presión, situaciones de gol. Seccafien no tuvo socios, Diego Martínez persistió en eso de alejarse de la jugada y recién sobre el final de la etapa inicial el 10 pudo meter una estocada justa para la entrada de Cabrera por derecha que forzó el córner. El tiro de esquina fue ejecutado por el propio Seccafien y de ahí llegó el gol de Nasif.Pero más allá del escaso volumen de juego se notó temerario el cambio de un volante ofensivo como Sarraute por un defensor como Demaldé. Cambiar línea de cuatro por línea de tres con el equipo ganando. Al revés de lo que indican los libros. Aunque se sabe que en fútbol las cosas pueden salir bien o mal. Y esta salió tan mal que a los 6' Daniele tuvo que volver a cambiar porque ya la confusión defensiva era generalizada y Merlo a punto había estado de empatar. Entró Carli, salió Bruno. Nasif pasó a marcar punta, ¡y la línea de tres duró 6 minutos!. Apenas otros 6 minutos más tarde entró Gigli por Molina cuando ya el arquero Campodónico hacía señas desesperadas para avisar que estaba lesionado. En vano. Así tuvo que seguir durante casi 40 minutos más. Es verdad que Daniele afrontó la situación y después ensayó alguna autocrítica, aunque con escasa convicción en las explicaciones. Pero es como decía Ringo Bonavena, "cuando te sacan el banquito y tenés que salir a pelear, ahí estas vos solo contra el mundo...". Y te podés equivocar, como ayer le pasó a Daniele, en el afán de arriesgar y darle lo mejor a su equipo. Lo bueno, en estos casos, es trabajar sobre los errores, asumirlos y corregirlos. Y volver a convencerse de que el fín supremo de este Aldosivi en formación sigue siendo el orden. Y que lo que menos conviene es aportar hoy a la confusión generalizada...

Macri: la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio

Ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, dice el refrán. Mauricio Macri responde claramente al grupo de personas que le hace honor a esa consigna.
El ingeniero pertenece a todas esas voces uniformes de la derecha opositora que se sientan a la misma mesa para escuchar como las corporaciones pretenden mandar a la política. Y Macri coincide con todas esas voces en criticar el supuesto “poder voraz” o “fiebre de poder” o “abuso de poder” de Néstor Kirchner. Y se ufanan en hablar del “avasallamiento de las instituciones” y critican que “lo único que les interesa es acumular más poder”.
Lo que no le gusta de los demás, entonces, es lo que no deja de hacer nunca Macri. Lo que hizo en los últimos días en Boca es paradigmático en ese sentido.
Primero hizo “lobby” para que no se arreglara lo de Riquelme. Después siguió haciendo “lobby”, siempre con la complicidad de algunos colegas nuestros, tratando de hacer ver que él fue una vez más el gran elector y “salvó a Ameal”.
Pero la verdad es que la explicación sobre esto de algunos colegas es bastante pueril, para ser suaves. A fin de la semana pasada la votación a favor del contrato de renovación de Riquelme por cuatro años fue 8 a 5 a favor. Antes el dirigente Horacio Palmieri había dicho en Radio Continental que el tesorero Daniel Angelici,- un “gurka” en eso a ir en contra de la idea del presidente del club de renovarle a Riquelme por cuatro años- le confesó que él actuaba por “órdenes de arriba”. Y las “órdenes de arriba” son de su “padre político”, el ex titular del club Mauricio Macri.
En la votación oficial del lunes los guarismos cambiaron. Los directivos Levy y Quintiero fueron presionados “de arriba” y cambiaron su voto. Levy de la abstención a votar en contra. Quintiero de votar a favor a abstenerse. Después se quiso hacer ver que Macri fue el que convenció a Quintiero para abstenerse en lugar de votar en contra para “salvar” una crisis institucional, teniendo en cuenta que Ameal había anticipado que renunciaba si no se cumplía la palabra dada a Riquelme y no se respetaba el contrato aprobado a fines de la semana pasada. Pero si Macri hizo eso supuestamente para “salvar” las instituciones y al presidente de Ameal, ¿por qué provocó todo lo contrario para llegar a esta situación extrema? ¿Por qué Levy y Quintiero cambiaron antes sus posiciones del viernes?
Macri o sus seguidores debieron haberse preocupado antes del daño institucional que le estaban haciendo al club llegando a una puja de este tipo. Lo de la votación, y que el presidente haya tenido que desempatar, es inédito y evitable en la vida interna del club.
Para evitar inconvenientes institucionales la directiva en pleno debió apoyar de inicio la idea del presidente de permitir que el máximo ídolo del club renovara su vínculo por cuatro años para retirarse en Boca.
Lo de “defender el patrimonio del club” es pura chicana. En las anteriores contrataciones, millonarias por cierto, con jugadores de menos cartel y sin antecedentes en Boca, se aprobaron las negociaciones de Ameal sin necesidad de reunión de la directiva. Y la propia conducción de Macri contrató a Riquelme por seis meses por dos millones y medio de dólares sin ningún tipo de oposición. Por seis meses, la mitad de lo que se paga ahora POR CUATRO AÑOS. Claro que en aquella oportunidad le venía bien al ingeniero para su campaña política.
Lo cierto es que Macri se fue supuestamente de Boca para hacerse cargo de la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (cargo para el cuál, a la luz de su gestión, pareciera que todavía no asumió) pero dejó todo un entramado y tejido político de protección, amparado por estatutos modificados por él y su mayoría, para tratar de seguir gobernando a Boca en las sombras. El malogrado Pedro Pompilio podía romper de alguna manera con ese esquema a partir de su propia envergadura política, la que realmente revolucionó el fútbol de Boca. A Ameal, en cambio, no lo dejan gobernar. Sin embargo, el presidente esta vez se puso firme y tomó como causa propia la continuidad del jugador más querido por la gente del club.
Pero evidentemente el “macrismo” le quiso torcer el brazo, y ahora quiere aparecer como que “salvó” a Ameal, para mantener su propia porción de poder, para hacer ver al ingeniero como el “gran elector”. Y además, con una miserable negociación política final para quedarse, el “macrismo”, con el Departamento de Socios, lo que es lo mismo que decir el “aparato electoral” con vistas a los comicios de 2011. Pura acumulación de poder y para embarrar la cancha, para hacer el mal. Mientras ve la paja en el ojo ajeno, sigue estando la viga en el propio. Pero siempre puede haber un Topo Gigio en el camino…

La gran oportunidad de Grondona

Julio Grondona tiene la virtud política de recrearse siempre a sí mismo. Cuando se ve acorralado, saca un as de la manga, inventa una jugada inesperada, y sale adelante. En eso se parece a Maradona.
El presidente de la AFA y vicepresidente de la FIFA encontró la forma de salir airoso y fortalecido hasta del doping de Diego, de denuncias penales, de contratos leoninos, de cuestionamientos serios del fútbol por esos mismos contratos leoninos, de diversos papelones de la Selección…
La antepenúltima jugada fue el “Fútbol para todos”. Encontró el resquicio para terminar con esos contratos, acallar cuestionamientos de los clubes, conseguir más plata para el fútbol y darle, a su vez, una llave maestra al gobierno para cobrarse una gran revancha contra el grupo mediático hegemónico que quiso voltearlo después de la 125 y las elecciones de junio de 2008.
La penúltima carta de Don Julio, que, como buen político, también sabe ser más maquiavélico que Maquiavelo, fue decirle que no a Maradona sin decirle que no. Aunque todavía no dejemos de cuestionar porque alguna vez le dijo sí, para sacarse de encima a Bianchi, en otra de esas jugadas maquiavélicas.

Cómo volver del ridículo

Cuesta discernir si entre todas esas situaciones límites de las que salió Grondona hubo una tan difícil como la actual. Por aquello de que del ridículo es difícil volver.
Y la verdad que la situación actual de la Selección es ridícula y grotesca. Y Don Julio por cierto que tuvo sus culpas, por esa elección original, del mejor futbolista de la historia pero de alguien que ni siquiera era técnico.
A partir de ahí, un escándalo tras otro. Y un retroceso patético en el prestigio de la Selección Argentina.
Maradona traiciona a Basile; Maradona critica a Riquelme; Riquelme dice que tiene códigos y no puede jugar en la Selección de Maradona (y es por aquella traición a Basile); Maradona defiende jugar en la altura; 1-6 con Bolivia en la altura; Signorini dice que no se puede jugar en la altura; Maradona dice que pusieron a Bilardo por si a él “le pasa algo”; Bilardo no quiere a Mancuso; Mancuso no quiere a Bilardo; Maradona pide a Ruggeri; Grondona no quiere a Ruggeri; Bilardo no pide por Ruggeri; Maradona dice que no hay que jugar en la cancha de River para que la gente le haga sentir la presión a Brasil; la Selección deja el Monumental y va a Rosario; Brasil le hace 3 y baila a la Selección en Rosario; Ecuador y Paraguay bailan a la Selección; Maradona se pelea con Humbertito Grondona; Humbertito critica a Maradona (después de haber inducido al padre para elegirlo); la Selección vuelve a River y Palermo, en la agonía, salva de un nuevo papelón ante Perú; Argentina, en la agonía, consigue la clasificación en Montevideo con un único tiro al arco en 90 minutos, el de Bolatti; Maradona le dice algo a los periodistas que nos da vergüenza escucharlo junto a nuestros hijos; la FIFA sanciona a Maradona por esos términos soeces y la Selección juega contra Cataluña sin técnico; la AFA no sanciona a Maradona por esos mismos términos soeces; Maradona vuelve a pedir por Ruggeri; Maradona termina convocando a 106 jugadores; Maradona lleva al Mundial a Garcé y no a Zanetti y Cambiasso; Maradona le responde a los periodistas con soberbia después de las victorias ante Nigeria, Corea, Grecia y México durante el Mundial; Maradona le dice a Del Bosque en el comienzo del Mundial que España juega “sin arcos”; Del Bosque le contesta con la misma altura que después tuvo España campeón del mundo en la cancha; Alemania nos hace cuatro; nunca tanta diferencia en un partido de cuartos de final; nunca un papelón tan grande para Selección desde Alemania 74…
Y la historia más reciente: Grondona que dice que Maradona puede hacer lo que quiera en la Selección; Maradona que no se reune con Grondona y se va a Venezuela con Chávez; Grondona que le dice a Maradona que quiere que siga pero sin ninguno de sus colaboradores; Maradona que dice que Grondona es un mentiroso y Bilardo un traidor; Bilardo que dice de todo sin hilvanar una sola frase pero se le alcanza a entender que Maradona fue Maradona gracias a él….Bilardo que dice que va a hablar el lunes, pero capaz el martes, si consigue un hotel para hacer la conferencia, pero capaz el viernes, pero el viernes mejor no porque en Buenos Aires no queda nadie; Grondona que dice que Bilardo al final no va a hablar más; Bilardo que dice después que Maradona tiene las puertas abiertas; Ruggeri que denuncia que Grondona lo amenazó de tirarle “un tiro” a las piernas…
Del ridículo no se vuelve. Salvo que Grondona quiera salvarse una vez más. Y, otra vez, está ante una gran oportunidad de conseguirlo. De nuevo Grondona tiene la llave maestra y quizá tenga la habilidad de usarla como otras veces. Para ello, tendrá que dejar de escuchar los consejos familiares más cercanos y que tan mal le hicieron a la Selección en los últimos tiempos.
Grondona está hoy ante la gran oportunidad de “limpiar” a la Selección. Grondona ya está grande, quiere disfrutar de sus nietos y estos son los últimos años de su largo mandato. Ya no debe tener ganas de meterse en designaciones o decisiones técnicas. Y claro que le gustaría retirarse con toda la gloria. Este es el momento, entonces, para elegir, de una vez por todas, a Carlos Bianchi, y darle plenos poderes (quizá de la única forma en que aceptaría). Si llamaran a concurso para el puesto de DT de la Selección, el resto ni siquiera se podría presentar. Bianchi tiene nada menos que 15 títulos, entre ellos tres del mundo y cuatro de América. Y Bianchi es el hombre capaz, de “un plumazo”, de resolver varias cuestiones a la vez. Bianchi terminaría con este ridículo, con este papelón internacional, con Bianchi se acabarían “el cabaret”, el bilardismo, las internas, los contubernios, el “vedettismo” de los jugadores, las designaciones extrañas…Con Bianchi y el profe Santella (justamente el mejor PF de Argentina junto con el propio Signorini) llegarían la lógica, la simpleza, el trabajo en serio, la firmeza, la tranquilidad perdida y, de paso, los docentes que necesita Messi…Justo antes de Brasil 2014, el Mundial que más nos gustaría ganar…
De tomar esta decisión, Grondona se recrearía una vez más a si mismo. A la vez que daría un golpe de efecto que terminaría con la penosa tragicomedia de los últimos días. Y, de rebote, el presidente de la AFA se tomaría revancha de uno o dos periodistas que particularmente él odia, y que a su vez odian a Bianchi, entre otras cosas porque “el Virrey” nunca hizo diferencias para darles notas exclusivas. Es un buen momento.