Volvió el cabaret

Julio César Falcioni metió a Boca en una nueva crisis. Innecesaria. Nunca tan sin sentido.
Se había recuperado el orden en la cancha en el verano (claro que contra rivales muy “chiquitos”, a pesar de ser “grandes”) y también la paz interior en el trabajo de pretemporada, que todos hicieron por igual, incluso el astro mayor, Juan Román Riquelme, con las reservas del caso porque venía de una lesión complicada y una larga inactividad, tanto como Sebastián Battaglia.
Lo cierto es que Boca parecía volver a las aguas calmas, a pesar del año político, de las operaciones espurias del macrismo y los continuos desatinos de toda la dirigencia, desde la muerte del imprescindible Pedro Pompilio hasta acá.
Falcioni, de repente, volvió a poner a Boca en crisis. Habrá de descifrar si solo lo hizo por impericia, porque evidentemente le queda grande el desafío, o envuelto también en aquellas operaciones que, entre otras cosas, intentan demostrar que no estaban equivocados cuando hicieron campaña en contra de la renovación de Riquelme. Quienes impulsan ese entramado, obviamente, le tienen miedo al 10 en la cancha, dónde más fácil les puede hacer el “Topo Gigio”. No participan de esa “movida” únicamente dirigentes, aunque el objetivo principal es allanar la candidatura a presidente del ex tesorero que pidió la votación en contra del ídolo mayor (O quiza de su jefe si, como se presume, después de octubre se queda sin nada). También hay periodistas, algunos estrechamente vinculados al macrismo, uno de ellos de trato diario e íntimo con el DT.
Cuesta entender también la negligencia del presidente Ameal, que se deja arrastrar por esa operación. La única bandera que le queda es Riquelme, y contrata un entrenador que no arma un proyecto alrededor del 10 y que ni siquiera lo prefiere. Y ahora permite esta ola que le pasa por encima. Dejar afuera a Riquelme es claramente un mensaje anti-Ameal, además de perjudicar a todo Boca.
O el presidente cometió un doble error, al contratar por segunda vez un DT que antepone al sistema por sobre los hombres con dogmatismo fanático y al no preguntarle si Riquelme estaba seguro en su proyecto, o Falcioni le mintió tanto como lo hizo con nosotros cuando dijo que “con Riquelme, Boca juega con ventaja” o que imaginaba un Boca “con seis para defender y cuatro para atacar”, con Somoza, Battaglia, Erviti y Riquelme como su mediocampo modelo y titular. Una mentira o un silencio adrede para llegar a la ambición de ser técnico de Boca sin estar a la altura.
Ahora resulta que dice que saca a Riquelme “por funcionamiento” y Boca sale a jugar en la Bombonera con un 4-4-2. “Es la primera vez en muchos años que un técnico de Boca sale a jugar de local con dos líneas de cuatro, ¿alguien me puede explicar esto?”, nos decía el sábado uno de los plateistas enfurecidos a la salida de la Bombonera.
Y así fue nomás. Y Erviti entró ¡cómo “doble cinco”. Y es cierto que el equipo recuperó algo del orden que había mostrado en el verano, y que fue más vertical y peligroso que contra Racing, pero también es verdad que el único pase a un compañero con posibilidades de herir a otro rival “muy chiquito” volvió a hacerlo el arquero Javier García. Y el mejor pasador de la Argentina lo estaba viendo en un sillón mullido en la casa.
Falcioni volvió a poner a Boca en crisis. Y de ninguna forma Boca podrá salir indemne. O perderá por un tiempo a su máximo ídolo y mejor jugador, que además es el futbolista más claro de Argentina; o sufrirá un demasiado abrupto cambio de entrenador; o sobrevendrá una convivencia forzada, con una relación ya rota en forma prematura porque el DT mandó a Bochini,-el diferente, el distinto, el que marca el desequilibrio, el que entiende el juego como nadie-, a correr alrededor de la cancha, mientras 22 jugadores “standart” hacían fútbol adentro de ella. Bochini, o Alonso, o Maradona, o Francescoli, no lo hubieran permitido, hubieran reaccionado. Riquelme, al que tildan de “indisciplinado”, lo aceptó como un profesional, tanto como recibir la pechera suplente sin ninguna explicación y salir a demostrar que es mejor que cualquiera de los titulares.
Volvió el “cabaret”. A no confundir los responsables. El problema no estaba en el vestuario. Sino en los que se meten para contaminarlo.

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Las cartas de Falcioni

Hay que hacer un gran esfuerzo para entender al actual técnico de Boca, Julio César Falcioni, en su decisión de no contar con Juan Román Riquelme en el partido de mañana ante All Boys por la tercera fecha del torneo Clausura Néstor Kirchner del fútbol argentino.
“Con Riquelme jugamos con ventaja”, le dijo el entrenador a LA CAPITAL a fin de diciembre, en un nota que pidió expresamente que saliera recién el domingo 2 de enero. Antes había pactado una entrevista con Olé que fue publicada el 31 de diciembre. No sería la primera vez que el DT seguiría el ritmo que le indican algunos medios y algunos periodistas.
En esa nota Falcioni dijo que imaginaba el mediocampo con Battaglia, Somoza, Erviti y Riquelme, cuando todavía no contaba con dos de esos cuatro jugadores. Y aclaraba que el equipo podía jugar tranquilamente con 6 futbolistas para defender y cuatro para atacar y que no sería la primera vez que jugaría con un enganche. Y que en realidad, en esa idea que tenía, contaba con dos futbolistas para la creación y no uno, Riquelme y Erviti.
Ahora, después de toda la “cantinela” de algunos medios y algunos periodistas para insistir, con llamativo “interés”, en que el sistema preferido de Falcioni “es con cuatro volantes” y que en ese esquema “no encaja Riquelme”, una vez más el DT va detrás de lo que dicen los medios y actua en consecuencia, porque dice que mantiene el formato del equipo que venció a Racing y que lo hace por “funcionamiento”.
En ningún momento de la conferencia de prensa de ayer, en efecto, Falcioni se animó a referirse a una cuestión física, para justificar la insólita decisión de que no concentre Riquelme. El propio 10 lo dijo ayer por la tarde en Indirecto, por TyC Sports: “Estoy al 100 por 100, a la par de mis compañeros, estoy fisicamente 10 puntos. Soy un profesional y se que cuando me ponen entre los suplentes tengo que jugar mejor que nadie para poder estar entre los titulares, y la verdad es que ayer jugué un fenómeno” (en referencia al partido de práctica del miércoles).
El DT también expresó la semana pasada: “Román es nuestro emblema”. Ahora resolvió quedarse sin emblema. Hay que hacer un gran esfuerzo para entender a Falcioni…
En verdad, también hay que hacer un gran esfuerzo para entender a los dirigentes de Boca. Cabeza incluída. Justamente, si de emblemas se trata, la única bandera que quizá le quedó a la conducción de Jorge Amor Ameal es haber sostenido la idea de contratar a Riquelme por cuatro años para que se retire en el club. “Todavía la gente me lo agradece en la calle”, le dijo a LA CAPITAL la semana pasada en la reinauguración del estadio Unico de La Plata. Se supone que debió haber trazado una estrategia alrededor de esa decisión política y que, antes que nada, debió contratar a un entrenador que considerara también clave la presencia de Riquelme en el club y en el equipo.
Cuesta entender que se cometa, además, el error de tropezar dos veces con la misma piedra. Una equivocación mayúscula relacionada con la anterior. Por segunda vez, evidentemente, Boca trajo un técnico que pone al sistema por encima de los hombres. Y todos saben lo que le pasó al anterior por ello.
Mientras tanto, el que se beneficia es siempre el próximo rival. Parece que el guión de Boca, últimamente, lo escribe el enemigo. “Ojalá no juegue”, le había dicho en la semana Cristian Fabbiani al “Pollo” Vignolo en Fox Sports Radio del Plata, justamente sobre Riquelme y a propósito del partido con All Boys de mañana. “¿¡Cómo no va a jugar Riquelme?!”, preguntó con mezcla de asombro, ironía y sabiduría futbolera Ramón Díaz, el jueves, cuando todavía no estaba confirmada la decisión de Falcioni.
Cuesta entender al técnico de Boca. Y finalmente no se lo entiende. Y ya, a esta altura, se ponen en cuestión su pericia y capacidad para ocupar el lugar que ocupa. Máxime cuando le preguntan por Riquelme…¡Y responde comparándolo con Erviti y Cellay!. Evidentemente no sabe dónde está parado. O no mide la real dimensión de lo que significa Riquelme para cualquier equipo. Si uno juega al truco no puede renunciar al as de espadas. Una de dos: o no sabe jugar, o acepta jugar con las cartas marcadas por otros.




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La Pelota Cibernética terminó de rodar en la Feria del Libro de Mar del Plata


Con gran cantidad de público y una interesante charla de fútbol "Pelota Cibernética, la novela de los mundiales, edición ampliada y corregida" fue presentada por última vez en la sala Rodolfo Walsh de la Feria del Libro de Mar del Plata Puerto de Lectura por su autor, Vito Amalfitano, acompañado por el periodista e historiador Julio Héctor Macías.

La obra que publica Ediciones Corregidor había sido presentada en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en mayo pasado, con Angel Cappa, Fernando Signorini, Horacio Pagani, Carlos Tapia y Jorge Olguín, entre otros, además del Secretario de Deportes de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Rodríguez, con el auspicio de esa cartera; y después pasó por el Mundial de Sudáfrica. El recorrido de "Pelota Cibernética" terminó, entonces, en su casa, y el autor habló del "fin de un ciclo", posiblemente el fin de la saga que se inició con la primera parte de la historia, publicada en 2006.

Moderó la charla Ernesto Gallardo y asistieron, entre otros, el secretario de Gobierno de la Municipalidad del Partido de General Pueyrredon, el doctor Ariel Ciano (en representación del intendente Pulti, quien a último momento no pudo llegar, pero quien respaldó personalmente este proyecto), también compañero de viaje del autor en Francia '98; el titular del Emder, el profesor Federico Maidana; autoridades de la Asociación de Técnicos de la República Argentina, Filial Mar del Plata, como Norberto Eresuma y Floreal Zamorano; compañeros del diario LA CAPITAL; alumnos y ex alumnos de DeporTEA y futbolistas locales.

También familiares y más amigos personales del autor como el reconocido ex periodista de Clarín, de amplia trayectoria, Héctor Cardozo; la periodista Marta Abachian; Liliana Fabrizio, Carlos y familia: el ex titular del Emder y actual presidente del Club Nación, Norberto Alonso; el dirigente de Encuentro y Participación Alberto Toledo; integrantes del programa Tribunal Deportivo; la doctora Fernanda Esterlich; Juan Carlos Ramponi y señora; Mónica Arroyo y mamá Nilda; el periodista Gerardo Gómez Muñoz y Lautaro Reyes, entre otros; además de quien también anduvo rondando por la sala, "nuestro" Juan Travesaño. También participaron Sonia, Héctor Nocelli y Enrique González y familia; Camilo, también de Encuentro y Participación, marido de Alejandra Urdampilleta; el doctor Norberto Aydmune, la familia Pellegrinet con los amigos de la filial de Rosario Central, gente de la Peña Marplatense Roberto Mouzo y más invitados especiales y público en general.

Amalfitano, jefe de deportes y prosecretario de redacción de LA CAPITAL, dedicó el encuentro, como el libro, a otro gran amigo, Vicente Luis Ciano, de quien dijo: "Representa a todo el periodismo marplatense" por su "compromiso con la vida y con la ética en la profesión".

"La novela de los mundiales" es una ficción que transita por todas las Copas del Mundo, las anteriores y "las que ni siquiera podemos imaginar". En la presentación el autor destacó algunos "anticipos" a los que se atrevió la ficción de "Pelota Cibernética": "El volver a las fuentes en el fútbol que puede darse a partir de la lección de España; y por la reconstrucción del país, y la recuperación de soberanía e identidad a partir del proyecto iniciado en 2003".

Corrió la raya de lo posible

“Todos los argentinos somos hijos y nietos de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”

Néstor Kirchner, presidente de la Nación Argentina, ante la Asamblea General de Naciones Unidas 2004, 25 de septiembre 2003


Mi viejo, como buen inmigrante de post-guerra, me enseñó, entre muchas otras cosas, que la comida no se tira, la costumbre de besar el pedacito de pan que ya no se podrá comer… La cultura del esfuerzo y del trabajo, y de que todo cuesta y que hay que cuidarlo. Así construyó su vida y la de su familia desde su llegada a la Argentina. Paso por paso, esfuerzo por esfuerzo, ladrillo por ladrillo.
Después de diez años en Mar del Plata terminó de poner, justamente, el último ladrillo del hotel familiar que construyó como peón de albañil y capataz de obra a la vez. Inmediatamente empezó con la casa. Recién después se pudo comprar su primer y único 0KM. Al poco tiempo,- con sus hijos unidos y con trabajo y sus nietos creciendo, resplandecientes, como luces encendidas para siempre, los que llegaron y los que vendrían después-, se murió. Casi que no pudo disfrutar de su obra. Pero la dejó. Bendito el que se muere dejando un buen legado para los demás. Que puede ser material, siempre ligada a lo moral y espiritual, o puede ser el más fuerte e inquebrantable ejemplo de vida.
El filósofo José Pablo Feinmann dijo ayer en el programa de Víctor Hugo Morales, por Radio Continental, que “Kirchner no es como Perón”. “Perón dejó a una incapaz y a un criminal, Kirchner deja a una estadísta…”. Una verdad, pero, como casi todas las verdades, a medias. Perón dejó igualmente un legado. Como Alfonsín. Uno corrió la raya de la justicia social y los beneficios sociales. El otro la de la democracia. Pusieron mojones, aunque la herencia inmediatamente posterior haya sido de derrumbe. Cometieron errores graves en la transición, por eso es que quizá después vinieron la dictadura después de uno, el neoliberalismo más salvaje después del otro. Pero ambos quedaron como faros, como señales, que se establecerían como puntos de partida para empezar una nueva reconstrucción. Referentes morales sobre hasta dónde debe llegar la justicia social, y hasta dónde la democracia. Incluso para perfeccionarlos en ese camino (el Juicio a las Juntas de Alfonsín, por caso, tiene más valor para la posteridad por la derogación de los indultos a partir de Kirchner; y hoy quedó sepultada la infame “teoría de los dos demonios”).
Néstor Kirchner se va con su obra completada. Aunque a la presidenta le quede todavía un largo camino por recorrer para profundizarla. Pero Kirchner se va justamente después de haber corrido el mojón, de haber corrido la raya, como nadie a la hora de sintetizar justicia social, derechos humanos y democracia, y enfrentamiento con los poderes fácticos que siempre nos postergaron como país.
Kirchner se va, pero el cuadro de Videla ya lo bajó, los genocidas ya no caminan por nuestras mismas veredas…
(“Queremos ya / un presidente jóven / que ame a la vida / que enfrente a la muerte../, cantó León Gieco. Ese presidente fue después Néstor Kirchner)
Kirchner se va, pero ya no hay un presidente de la Corte Suprema al que ni siquiera se podía considerar abogado…Kirchner se va pero ya el FMI no nos corre más el arco, se terminó el ajuste por el ajuste mismo, se dio la quita histórica a la deuda externa por la que siempre había abogado Alfonsín…Kirchner se va pero hay crecimiento a tasas chinas, superavit y reservas récord, justamente la cultura del ladrillo por ladrillo y cuidar lo que se tiene… Kirchner se va, pero otra vez estamos en Latinoamerica y el mundo nos respeta como una Nación soberana, sin relaciones carnales con nadie. Kirchner se va como presidente de Unasur, como presidente de Sudamérica…
Kirchner se va pero gracias a lo hecho con su mujer y quienes los acompañamos, ya no hay Ley de Medios de la dictadura, las jubilaciones están otra vez en el Estado, la plata de nuestros trabajadores no se va por el embudo interminable de las AFJP y sirve para la obra pública, la revolucionaria Asignación Universal por Hijo, la televisión digital para todos, las computadores para nuestros pibes, el fútbol como bien cultural para que lo puedan disfrutar todos y para aumentos de un 600% para los propios jubilados…
Kirchner se va, cuando ya nos sacó del infierno. Como prometió. Y cumplió. Que no es poco decir en Argentina. Kirchner se va pero deja su obra. Completa. Porque también deja el mejor legado y la mejor heredera. Como dice Feinmann, una estadísta, el cuadro político más brillante, la/el presidente de más alto nivel intelectual que pudieramos tener jamás. Kirchner se va como se fue mi viejo. Nos dejó su obra completada. Aunque nos hubiera gustado que la disfrute más, puede descansar en paz, después de tanta lucha. Que en este caso Cristina va a continuar. Como decía otro ex presidente,- permitanme eximirme de mencionarlo, en nombre del buen gusto-, nadie se muere en las vísperas.

Historia


Siempre me despertó profunda curiosidad saber como se escribe un libro entre dos. Probablemente separando la tarea por capítulos o por temas. ¿Cómo sostener un mismo registro literario o periodístico?Mucho más difícil debe ser escribir un artículo, una sola nota, entre dos personas. ¿Cómo hacen? ¿Un párrafo cada uno?Lo cierto es que el periodista y escritor inglés John Carlín y un tal Carlos Pierini, psicoanalista argentino, publicaron una nota conjunta en el diario El País de España, titulada “Maradona como metáfora” en la que sostienen que “el fracaso de Maradona en el Mundial fue el fracaso de la Argentina como país” (SIC). Y a partir de esa idea “meten todo en la misma bolsa” con una destestable falta de respeto hacia la Argentina y los argentinos, a sus creencias, a sus sentimientos, a sus vicisitudes, a sus idiosincracias.Estos señores comparan a Argentina con “Africa subsahariana” y se atreven a decir que aquí “la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer”.Así y todo, lo peor no es lo escrito, que ya de por sí es deleznable. Lo peor es que lo reprodujeron y publicaron “cipayos” nuestros como si fuera “palabra santa”, curiosamente “a dos voces”, y celebrando con extraña veneración lo escrito, como si valiera la pena regodearse con ofensivas críticas hacia lo argentino desde el extranjero, y con livianos argumentos de "señoras gordas de Barrio Norte" (con perdón de las mismas).Bueno sería saber a qué Maradona se refieren Carlín y Pierini. ¿Cuál es el que es metáfora de Argentina? ¿El que vuelve de la muerte y siempre renace como el Ave Fénix? ¿El postergado, pisoteado, que no tenía para comer y se transformó en el más brillante, el más talentoso, el más querido, el más ganador? ¿El Maradona contradictorio, circunstancialmente entregado a poderes, y que después los enfrenta y desafía como nadie? ¿O el que fue traicionado para aparecer con el rostro desorbitado en Caballito y después terminó fotografiado sonriente con el mandatario que fue artífice de esa y de tantas traiciones argentinas? ¿Maradona es solo el que a su vez traiciona para quedarse con el lugar que no le correspondía y para el que no estaba preparado, que para ello le vende “el alma al diablo” y se transforma en políticamente correcto? ¿O es el casi siempre políticamente incorrecto que se le plantó a Havelange, al Papa, a Blatter, a Estados Unidos y respalda con el cuerpo y con el alma las luchas de Fidel, Chávez, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo?El Maradona del que hablan Carlín,-inglés-, y Pierini, ¿es el altivo que dejó a todos los ingleses por el piso para fabricar la pieza artística más bella de la historia del fútbol, eligiendo ese lugar, ese día y ese rival para hacerlo? ¿O es el Maradona errático del que todavía no sabemos a que jugó “su” Selección en dos años y que nos llevó a la gran frustración de Sudáfrica?Después, estos extraños autores “binorma”, se meten con Perón, Evita, el ex presidente Kirchner y la actual presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. Con una absoluta falta de respeto. Y a través de esos nombres se refieren al “fracaso de la Argentina”. No hablan,-curioso-, de Lonardi, Onganía, Videla, Massera, Agosti, Galtieri, Menem, De la Rúa, Duhalde…Habrá que ver que entienden ellos por “fracaso”, justamente escribiendo desde España, que está hoy sumida en una grave crisis económica de la que, casualmente, Argentina supo salir justamente desde 2003, con las presidencias de dos de sus “predilectos” en el artículo en cuestión, Néstor y Cristina Kirchner. Y en cuanto a lo futbolístico, a propósito de Maradona, ¿desde qué España hablamos? ¿De la del verdadero fútbol que le gusta a la gente que ganó el Mundial “robándonos nuestra esencia”, como dice el técnico de la Selección Sergio Batista? ¿O de la España de la Furia que nunca ganó nada? ¿Y de qué España deportiva hablamos? ¿La de Nadal, Alonso, Gasol, la del motociclismo, la de una política deportiva estatal envidiable? ¿O la que todavía se apasiona y se embriaga con la matanza de animales?. ¿Y que Carlín, al cabo, es el que escribe? (al menos los párrafos que le correspondan) ¿El de este panfleto barato y basura, tan falto de rigurosidad y que pareciera tan poco conocedor de la complejidad y la historia argentina, o el que escribió el brillante “El Factor humano”, sobre la vida de Nelson Mandela, después de internarse y vivir por dentro la refundación sudafricana? Hay algunos que se empecinan en empañar su propia historia…Pero ese es un lujo que solo se puede dar Maradona. Capaz de seguir siendo Maradona, el más grande, aun después de su peor metida de pata.

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De jinetes, caballos y rabonas



Más allá de sus estériles esfuerzos por volver a dirigir a la Selección Argentina de fútbol, justo que ahora juega a algo, en lugar de pensar en capacitarse en serio y hacer experiencias previas como para aspirar seriamente a ese retorno, Diego tiró el viernes, en su diálogo con Fernando Niembro en Fox, una de sus brillantes frases maradonianas que bien valdría incluir en su catálogo.
"Miren a Borghi, hace dos semanas era el jinete y ahora es el caballo", dijo Maradona sobre la actualidad volátil del fútbol argentino, sobre los proyectos que no son tales, sobre los técnicos como fusibles inmediatos. Y en referencia a Claudio Borghi, que, es cierto, fue "jinete" primero, pasó a ser "caballo" tras la derrota de Boca ante All Boys y, en realidad, cuando habló Diego ya empezaba a subirse otra vez a ese caballo para cabalgarlo tras las victorias sobre Olimpo y Colón.
Y no es que ahora, después de la derrota de ayer frente a Estudiantes, Borghi volvió a ser "Mister Ed". Pero, a esta altura, la irregularidad de Boca y la forma en que juega el equipo de Claudio Borghi hacen que sus resultados no sean casualidad.
Y a esta altura, más allá de sus conocimientos, de su reconocida capacidad, de su claridad de conceptos, de sus convicciones, Borghi bien podría pensar en cambiar a tiempo, al menos momentaneamente, hasta que vuelva su "jinete dorado", Juan Román Riquelme, para no volver a ser cabalgado.
Porque ya no se puede decir que el problema de Boca no es el sistema, ni son los 3 defensores. El problema de Boca son los jugadores, es cierto, pero también el sistema que interpretan.
De otra manera no se puede entender como Juan Sebastián Verón, que es un jugador de notable calidad, pero que de un tiempo a esta parte lo que maneja lo hace desde bien atrás, haya avanzado treinta metros con pelota dominada sin marca a la vista hasta llegar a posición ofensiva en la acción previa al gol de Estudiantes de ayer en la cancha de Quilmes. Y que eso lo haya podido repetir a lo largo de todo el partido. Contra un Boca que, por el sistema que implementa, tiene una pleyade de volantes para que, teoricamente, se le interpongan en el camino.
Si el sistema no es el problema, entonces ¿como se entiende que haya habido tantos espacios en la conquista de Estudiantes?. ¿Como se explica que a Boca, con tantos mediocampistas, le haya faltado tanto juego?. No es casual, al cabo, que con un sistema que basa su juego en los volantes extremos y con dos 9 en el ataque, Boca haya terminado tirando centros contra un equipo que muy capacitado para resolver el juego aéreo con suficiencia.
Independientemente de los caballos, los jinetes, los sistemas y las líneas superpobladas que no sirven para nada, lo mejor que se vio ayer en el Fútbol para Todos fue la exquisita rabona del propio Verón, ingresando al área para meter practicamente un pase gol. Lo dejaron llegar, pero "no se le escapó la tortuga". Inventó una jugada maradoniana.

El arte de saber ubicarse

Tantas veces me mataron / tantas veces me morí / y al final estoy aquí / resucitando…

Tantos jubilaron antes de tiempo a Martín Palermo en los últimos días. Tantos lo jubilamos. Y el domingo volvió a dar una nueva señal de eternidad goleadora. Y, además, ahora con un toque de calidad. Que no le faltó otras veces, en las que siempre,-a no equivocarse-, mostró capacidad técnica, algo que se desmerece por su aparente torpeza de movimientos.
En el fútbol también se puede aprender de grande, nos advertía el sábado en la cancha Norberto Eresuma. En la charla con un verdadero docente de nuestro medio, nos enganchábamos con aquella otra advertencia del técnico de la Selección Argentina, Sergio Batista, sobre que con urgencia hay que volver a trabajar en la técnica en las inferiores.
Hay que enseñar, entonces. Pero también hay que estar dispuestos a aprender. Y Martín Palermo es, indudable, un autodidacta del gol. ¿Cuánto habrá traído de la cuna, cuanto habrá aprendido en inferiores pero cuanto también se habrá dejado enseñar por un docente invalorable para el puesto como Carlos Bianchi?. ¿Cuánto nos perdimos también, años y años, sin Bianchi en la Selección para enseñarle a tantos otros?. Porque los consagrados también tienen que aprender. ¿Cuánto deberá aprender Messi, aun siendo ya el mejor ejecutante del mundo, para hacer tantos goles en un Mundial como a Racing de Santander, Sporting Gijón o Galatasaray? ¿Cuántos más podría haber hecho en Sudáfrica, más allá de los que fortuitamente se le negaron, de haberse ubicado en la posición correcta, de haber tenido un técnico que lo ubicara en el lugar indicado, de haber contado con un docente cerca, y de haber contado con abastecedores de juego adecuados?
Por lo pronto, Palermo aprende, crece, enseña, aun en el final de su carrera. En la cancha enseña el arte de saber ubicarse. Así como hay jugadores elegidos, conductores, que tienen una computadora en la cabeza para entender el juego mejor que nadie y conocer cada dato del partido, y mensurar los tiempos justos y los lugares exactos durante y por los cuáles pasar y volcar el juego (hoy apenas un puñado, Riquelme, Xavi, Iniesta, Sneijder…) en nuestra aldea hay un goleador casi único, Palermo, que tiene una computadora en la cabeza para saber exactamente dónde ubicarse en el momento preciso, a la caza del gol. Hay quienes usan la computadora, entonces, para abastecer a otros, para generar juego; y otros, para su propio rédito pero que, en definitiva, es al servicio del gol, lo que significa que redunda en beneficio del equipo.
Porque si bien es cierto que Colón es el equipo que peor marca en el fútbol argentino desde hace mucho tiempo,-con el que se ha tenido demasiado indulgencia quizá por lo buen tipo que es el “Turco” Mohamed-, también es real que no solo el domingo, sino en gran parte de sus 227 goles, Palermo muestra una destreza única para aparecer siempre desmarcado pese a que también siempre es la mayor preocupación de las defensas rivales. Eso ya no es técnica, eso es inteligencia, intuición. Y si después también aparece la técnica en el momento de definir, ya es demasiado. ¿Hasta cuando? Ya nadie se atreve a predecirlo.