Las certezas de Ramón, las preocupaciones de Bianchi


Las conclusiones del Superclásico en Mar del Plata
Ponzio, Vangioni, Mora, claves en River. Boca, por ahora, es el mismo desde que se quedó sin Riquelme.




Las consecuencias son de verano, las conclusiones no. Que nadie engañe a nadie. Ningún aficionado al fútbol puede creerse eso de que el Superclásico del sábado en el Minella fue un “amistoso”. Nunca lo es en el verano, mucho menos en este, con todo el clima y la expectativa de afuera, y con la enjundia con que se disputó adentro, incluso por sobre el filo del reglamento,- particularmente interpretado por Pablo Lunati, por otra parte-.
Las consecuencias son de verano, es verdad, como golondrinas, efímeras, aunque no siempre. Más de una vez se devoraron hasta entrenadores.
Pero las conclusiones siempre son perennes. Aunque Carlos Bianchi no lo admita y se queje de los tres Superclásicos seguidos, está bien claro que el sábado sacó ricas conclusiones porque el partido tuvo todas las características de uno por los puntos.
Pasa que a veces los entrenadores quieren disimular la preocupación por esas conclusiones. Pero Carlos Bianchi está suficientemente capacitado y es tan inteligente que sabrá sacarle el “jugo” necesario a ese balance. Aunque con las salvedades que sí se deben marcar en un partido de verano y en un principio de ciclo, y en una pretemporada que puede presentar diferentes niveles de trabajos físicos en cada plantel.
No obstante lo cuál quedó claro el sábado que, por ahora, con equipos titulares enfrentados (de los “indiscutibles” podrán faltar Trezeguet en River, Juan Manuel Martínez en Boca) el equipo de Ramón Díaz cuenta con más rápidas certezas a favor. Logró parar una formación que se mueve alrededor de un eje, Leandro Ponzio, un “reggista” a lo Pirlo (también salvando las distancias), que logra distribuir y ordenar partiendo desde la recuperación, siempre y cuando no se desordene y disperse él. Y ahí estuvo la primera gran diferencia. El “5” de Boca, Leandro Somoza, no solo recuperó poco, sino que lo poco que recuperó lo perdió demasiado rápido, algo que por otra parte le sucedió casi todo el año pasado.
Otras certezas de Ramón: lo bien que empezó Vangioni, lo aceptable que volvió Román, los goles de Mora, la claridad conceptual de Mauro Díaz, un enlace rescatado del ostracismo por el DT.  Eso sí, los lios que provocó Lautaro Acosta por los extremos en los primeros 25’ dejan flotando los interrogantes sobre esa “línea de tres” que puso el entrenador.
Bianchi, en cambio, con conclusiones iniciales más negativas, y no solo por el resultado, deberá tomar nota no solo de los problemas de Somoza para ordenarse y ordenar, sino también de las dificultades de Franco Sosa, del despliegue muchas veces improductivo de Walter Erviti, de los inconvenientes de la zaga y de la brecha que queda entre esa zona y la del volante central. Y da la sensación que ya habrá advertido que, por capacidades técnicas, Lucas Viatri es un delantero más integral que Santiago Silva, quien la única vez que quedó frente al arco el sábado desperdició su chance ante la buena tapada de Barovero tras exquisito pase riquelmeano de Leandro Paredes.
Y ahí hay que detenerse, irremediablemente. Las  intermitencias de Paredes. Siempre insinua que puede ser conductor. Todavía no está para asumir ese rol.
Una vez más, como desde hace tiempo, se parte en Boca desde un error de diagnóstico de los dirigentes. Por soberbia, impericia o cierta perversidad creyeron que con esto alcanzaba para volver a marcar diferencias, para aspirar a llegar a una final de la Copa. Así asumieron las tratativas para la vuelta de Riquelme, por la que nunca hicieron nada en serio. En realidad, hicieron todo. Pero para que no volviera. Le pusieron las trabas más insólitas. Y el sábado, en la cancha, se vio una vez más que su ausencia se agiganta cada vez más. El equipo fue más de lo mismo y solo se explica por Riquelme que estos jugadores hayan llegado a una final de Libertadores.
Resta saber si el plus que le puede dar Carlos Bianchi equipara esa ausencia para volver a llegar tan lejos. Nunca hay que subestimar ese plus. Aunque Bianchi no juega, ni es mago.


Nunca le abrieron la puerta de entrada



No era  solo Falcioni. Tal como siempre lo expusimos en estas páginas, y tal como lo graficó muy bien y muy sintéticamente Diego Latorre en Olé en julio pasado, después del anuncio tras la final con Corinthians, A Riquelme le abrieron la puerta de la salida. Pasaron muchas cosas en el camino pero el escenario no cambió en lo sustancial:  A Riquelme no le abrieron ahora la puerta de entrada.  Por eso reitera, seis meses después, que no vuelve a Boca, al menos a jugar al fútbol.
Es más, la única verdad es la realidad y la realidad es tan cruel en este asunto, que la verdadera puerta de salida se abrió ya hace poco más de un año, con las elecciones en Boca, cuando Daniel Angelici  obtuvo algo más de 13.000 votos, en una elección llamativamente muy concurrida. Angelici  había sido el tesorero que había hecho toda una campaña para el no al contrato de cuatro años para Riquelme, y sostenía que solo se le tenía que firmar por dos. Angelici fue luego presidente y Riquelme se fue a los dos años.
¿Qué hubo una negociación en el medio? ¿Qué para qué Riquelme se reunió con Bianchi en la casa del DT, en una “mateada” a la que después se sumó Angelici?  (¿cómo convidado de piedra?). Es la prueba de que hasta último momento lo pensó, tal como lo dijo ayer Riquelme. Cambiar su postura, por Bianchi y por Boca. Pero mientras lo pensaba evidentemente comprobó que las condiciones de fondo no habían cambiado desde esa puerta de salida abierta de par en par.
¿De cuántos jugadores y pases de hoy del fútbol argentino se conocen los más mínimos detalles de sus contratos? ¿De cuántos se habló tanto de la negociación, de los términos, de la cotización del dólar? ¿Por cuánto dinero y en qué condiciones, y con qué color de dólar volvió “Rolfi” Montenero a Independiente de una plaza tan fuerte economicamente como la mexicana? ¿Algún dirigente de Independiente acaso hizo”filtrar” esa información para que periodistas se ocupen en exponer al jugador?
Son esas  todas cuestiones que suenan odiosas para el público y que, en este caso, los dirigentes de Boca se ocuparon minuciosamente en darlas a conocer para exponer una vez más a Riquelme. Detalles que ni siquiera sabemos todavía hoy si son absolutamente ciertos en su minuciosidad porque en los últimos días solo se escuchó a una fuente, los dirigentes, y nunca a la otra parte.
(Eso sí, ni ellos, ni sus “voceros” periodistas informaron, ya que les importaba tanto el color del dólar, que a Riquelme le deben desde hace más de un año la friolera de un millón y medio de dólares, y que cada vez que Boca sale afuera o negocia un contrato de televisión, cobra el doble por Riquelme, y en el ilegal “dólar blue”)
En efecto, desde la “mateada” con Bianchi hasta la reunión de la Comisión Directiva del viernes a la noche se infligieron las reglas más básicas del periodismo, esas que dicen que hay que chequear las informaciones con no menos de tres fuentes, y no que todas provengan de la misma parte en conflicto. La mayoría de los colegas dieron por sentadas las cosas que les iban contando los dirigentes sobre los mínimos detalles de contrato que supuestamente se estaban discutiendo con Riquelme. Usar el potencial no es lo más aconsejable en esta profesión,-que no es una ciencia exacta y que, por lo tanto, no se maneja con verdades absolutas- pero mucho menos asegurar lo que solo una fuente “te confirmó”. El viernes casi todos afirmaron que Riquelme había “faltado a la reunión”, que Riquelme había pedido un “dólar blue”, como antes habían dicho que había “exigido” la extensión de su contrato. Todo por palabra de los dirigentes. Nada de parte del 10, su representante o quienes pudieran ser sus “voceros”, que habían hecho “silencio stampa”.
“Pecados” que todos alguna vez cometimos en pos de la información. Nadie está exento. Pero lo cierto es que toda esa difusión de detalles, que buscó dejar expuesto y mal parado a Riquelme una vez más, terminó siendo parte del problema.  Mientras el 10 pensaba, escuchaba y veía, y terminaba de comprobar que la puerta seguía cerrada cuando “pour la gallerie” se decía que estaba abierta.
El escenario era el mismo que hace seis meses, el mismo que hace un año, el mismo que cuando Angelici hizo campaña en contra de su contrato. Igual escenario afuera de la cancha. Adentro las cosas cambiaban. Estaba Bianchi para garantizarle liderazgo y sentirse cómodo y valorado en el final de su carrera. Eso evidentemente no lo sopesó Riquelme a la hora de decisión final, o, en todo caso, pesó menos que lo extradeportivo.  Y quedará en su conciencia si estuvo bien o no.
Desde afuera, sin embargo, él ya había hecho su último invalorable aporte al hincha de Boca. Al desnudar miserias con su “cadena nacional” desató el Bombonerazo que terminó con Falcioni. Bianchi, al cabo, está de vuelta gracias a Riquelme. Aunque no podrá tener al 10 en la cancha.

         


Virtudes inesperadas



Las noticias se van sucediendo día a día. A todo 7D le toca su 14D, y a todo su 8D le toca su 12D....
Hace exactamente una semana el panorama de Boca era diametralmente opuesto al que se vive ahora. El 8D, en la última fecha del Torneo Inicial del fútbol argentino, estalló de bronca La Bombonera. Y ya nada fue igual. Pero para ese 8D, fue imprescindible antes un 6D. El día en el que el máximo ídolo de la historia del club, Juan Román Riquelme, empezó con su "cadena nacional" para hacerle un nuevo aporte a Boca, ahora ya no desde la cancha, y "destapar" de una vez por todas todo lo que estaba mal hasta ahí, que tenía como corolario la inminente renovación de un entrenador muy cuestionado, Julio César Falcioni, no solo por los objetivos no cumplidos de 2012 (más allá de las frías estadísticas, supuestamente positivas) sino por lo que se veía en la cancha, después justamente del adiós de Riquelme. Un equipo sin alma, sin juego, sin identidad, sin una idea futbolística clara. Un "caldo de cultivo" que había empezado a gestarse con la propia salida de Román, que fue el producto del hartazgo, de que le abrieran la puerta de la salida, con la sobreactuación de la confirmación de Falcioni,-incluso antes de la final de la Copa-, a pesar de que la relación con gran parte del plantel estaba virtualmente rota tras el papelón protagonizado por el DT en Barinas.
Hoy, a esta altura, el 14D,-cuando esto se escribe-, y a la espera del devenir final de los acontecimientos, quedarán dos preguntas para la historia contrafactual, que, en realidad, para la historia real no sirve, solo cabe como apunte o anécdota: ¿Qué hubiera pasado si Riquelme no hablaba? ¿Qué pasaba si el último partido de Boca del campeonato lo jugaba de visitante y no de local, con lo cuál hubiera sido imposible el "Cabildo Abierto" que surgió el sábado?. Siguiendo el juego, probablemente la respuesta sería la continuidad de Falcioni como DT en 2013.
Pero la única verdad es la realidad y lo cierto es que, al parecer, y hasta el momento, el presidente de Boca, Daniel Angelici, hizo de la necesidad una virtud. Como él mismo lo dijo, escuchó el pronunciamiento del hincha y del socio. Tarde, pero seguro. Quizá si le tocaba el timbre en julio a Bianchi, se ahorraba seis meses de desventuras y el propio Bianchi le tocaba a su vez el timbre a Román y se evitaba tamaño desencuentro entre un club y su máximo ídolo. Desencuentro que todavía pone en duda que el 10 vuelva sobre sus decisiones,-como todo ser humano hace todo el tiempo en su vida- y se transforme en el mejor refuerzo de lujo para Boca.
El mérito de Angelici no fue unicamente escuchar y resolver rápido. También se bajó de una escalada de egos y él mismo volvió sobre sus propias palabras y terminó diciendo que Riquelme "es jugador del club y tiene las puertas abiertas". Y no tuvo reparos en ir, justo el 12D, a buscar a la casa al técnico que pedía la gente, y ayer, además, comunicó muy bien el estado de situación. El ofrecimiento de tres años de contrato es también un acto de justicia para el DT que debió haber sido el Ferguson de Boca, entrenador vitalicio, algo que impidió el ego de Mauricio Macri. Y ahí surge otra virtud de Angelici: el resolver por sí mismo, cortar el cordón con quien aparecía como su sostén político en Boca. Porque por más que ahora el Jefe de Gobierno porteño, por diplomacia y conveniencia política, diga que no interfiere en estas últimas decisiones, la verdad es que hace dos semanas Macri dijo que prefería para Boca a "un técnico no mayor de 40 años" y hace una semana, en Radio Mitre, justo en la mañana del Día de Furia en la Bombonera, lanzó, casi ironicamente, que "Riquelme tendrá su partido homenaje".
Lo cierto es que, si todo termina positivamente, Angelici habrá refundado su gestión a un año de asumir. Y tendrá blindado, con el mejor gerente posible, al fútbol profesional. Podrá abocarse de lleno a otras cuestiones que hasta ahora no manejó bien en el club o que aun no se mejoraron. Y ojalá también se dedique a cortar con su última gran mancha: la connivencia de años de directivos de Boca con la "barra brava", algo que también quedó transparentado en aquel 8D y en las declaraciones previas del 10 sobre "los muchachos de atrás del arco que hacen muy bien su trabajo".

La "cadena nacional" del silencio





No llama la atención que en la conferencia de prensa del lunes no le hayan preguntado a Daniel Angelici por la connivencia con los "barra bravas" y la postura que una vez más asumieron estos sujetos el sábado, justamente amedrentando a los que cantaban a favor de Riquelme y la vuelta de Bianchi, y en contra de Falcioni y el propio presidente de Boca.
Los "malos" estaban del lado de él, y nadie le preguntó porque. Pero no llama la atención. A las conferencias de prensa van cronistas que después tienen que convivir diariamente con dirigentes y empleados del club y que seguramente temen "represalias" en forma de ninguneo, reticencia de información, puertas que se cierran.
Sí llama la atención que periodistas con más espaldas, que se llenan la boca con aquello de que Javier Cantero (el presidente de Independiente) está solo en su lucha frente a los "barra bravas", guarden silencio con esta cuestión.
Al cabo, Riquelme estuvo más al lado de Cantero con todo lo que dijo en la semana que cualquier dirigente del fútbol argentino. Al sacarles una vez más la careta a lo que nunca les dio plata y que por eso son los únicos que no cantan por el máximo ídolo en la cancha de Boca. Y no solo eso: que también "hacen bien su trabajo" (¿se necesita, a esta altura, preguntarse quien se los encarga?) para sacar las banderas y amenazar a los que quieren pedir por el 10.
Angelici se quejó en esa conferencia de una supuesta "cadena nacional" de Riquelme para predisponer en contra al público de Boca. Y dice que escucha al socio. ¿Acaso el socio y el hincha no estaban ya mal predispuestos por un técnico que nunca estuvo a la altura de la identidad de Boca y por un equipo que no transmitía nada en la cancha? ¿Acaso Riquelme no hizo más que interpretar al verdadero y genuino hincha de Boca, como el número 1 de ellos mismos?
Esa "cadena nacional" de Riquelme, sin embargo, fueron cuatro notas el jueves, y otra intimista el viernes con Alejandro Fantino. Se puede contraponer facilmente el ejercicio de las notas que le hacen en "llamativa" cadena a Angelici cada vez que quiere comunicar algo, desde los socios adherentes, los "pasaportes a Japón", a los carnets para los chicos o los sobreactuados respaldos a Falcioni en cada viaje de Copa Libertadores en los que el plantel practicamente no tenía diálogo con el entrenador.
Es curioso, un hombre que pertenece a un sector político que tiene como una de sus muletillas la palabra "diálogo", cuida celosamente el silenciamiento de ciertos temas escabrosos en este Boca (no son los únicos, por cierto) y se enoja porque el máximo ídolo del club por una vez sale a decir algunas verdades y se queja por una supuesta "cadena nacional" que, ni por asomo, es la que le arman cuando quiere su corte de adulones.
También es muy curioso que la gente sin palabra o con una contradicción a cada esquina ahora se agarre de una frase de Riquelme para cerrarle las puertas en Boca, como si ya no se las hubieran cerrado ellos mismos antes. "El dijo que no va a volver en pantalones cortos", repite Angelici.
El mismo presidente que declaró persona no grata al representante de Roncaglia,-después del papelón de imprevisión dirigencial de que Boca juegue una segunda final de Copa sin el futbolista que había marcado el gol en la primera- y que después terminó firmando con él la incorporación de Ustari. "Con ese señor no vamos a negociar nunca más un pase", dijo en aquel momento.
El mismo Angelici que prometió un Boca que volviera a estar "entre los cinco clubes más prestigiosos del mundo" y después el equipo terminó jugando una gira bochornosa e interminable por Centroamérica y Colombia, un año después de haber participado,-con la anterior conducción-, en una gira por España e Inglaterra.
De sus contradicciones y promesas incumplidas se podría hacer un libro. Pero parece que el único que tiene que ser esclavo de sus palabras es Riquelme. Y si no hablara mejor. Y si el equipo jugara de visitante, mejor todavía. Ya estaría confirmado Falcioni.

El desenlace de una trama perversa



Tarde o temprano iba a pasar. Juan Román Riquelme iba a decir gran parte de la verdad y quedaría definitivamente claro,-para el que todavía lo dudaba y lo decía y escribía equivocadamente- que no se fue de Boca porque quiso, sino porque "le abrieron la puerta de la salida", apelando una vez más a las precisas palabras de Diego Latorre en Olé a poco de su despedida en San Pablo.
No es que antes haya mentido. Solo que no quería o no podía decir algunas otras verdades, que este cronista fue revelando taxativamente en estos meses.  
A Riquelme, el máximo ídolo de la historia de Boca, le faltó siempre el respeto esta conducción y este presidente, Daniel Angelici, incluso antes de ejercer la máxima investidura del club.
Todavía como tesorero de la entidad de La Ribera, Angelici impulsó una votación vergonzoza e inédita, que dividió a toda la comisión directiva, por estar en desacuerdo con el contrato de Riquelme, de la misma duración y cifras parecidas al vínculo de, por ejemplo, Walter Erviti, por quien, como por otros tantos, no hubo que levantar las manos. Para usar un ejemplo más gráfico y burdo: Boca pagó no hace mucho 2.500.000 dólares por la mitad del pase de Damián Escudero, para lo que tampoco se necesitó votación alguna, y Angelici impulsó una votación en contra de los 4 años de contrato de Riquelme por algo así como 4.000.000 de dólares, aunque no por la mitad del 10, sino por el pase entero.
Ya con Angelici como presidente sucedió un hecho grave en Barinas, Venezuela, en la primera fecha de la Copa Libertadores. El técnico Julio Falcioni acusó a Riquelme por algo en lo que no había tenido que ver. Todo el plantel salió en defensa del 10 e incluso Schiavi quiso ir a los hechos contra el DT en el vestuario (el zaguero venía acumulando bronca por un turbio "pedido" económico). Desde ese momento se cortó la relación de casi todo el plantel con el entrenador. A la final de la Copa se llegó a pesar de Falcioni, y no por Falcioni, y sobretodo por el influjo de Román, el mejor futbolista de la Libertadores 2012.
Sin embargo, después de ese y otros episodios que se sucedieron en el semestre, y nuevas extrañas cuestiones económicas que involucraron al cuerpo técnico y que todos conocían en el club, Angelici sobreactuó el respaldo a Falcioni,-anticipando que iba a seguir en el cargo cuando nadie se lo había preguntado, antes de la final de la Copa-, solo para hartar a Riquelme y que hiciera lo que hizo, irse a los dos años de contrato, que era justamente lo que había pedido el presidente cuando era tesorero. Típico caso de "el que se calienta pierde". "Le abrieron la puerta de la salida", escribió ahí Latorre.
Si algo faltaba para comprobar dónde estaba la perversidad en esta historia, Riquelme no pudo pasar a Cruzeiro porque Angelici le negó la firma de un papel, y después "lo extorsionó" durante 70 días para arreglar la situación solo si hacían una conferencia conjunta. Si el 10 no accedía, lo "colgaban" para siempre. No obstante, ya en esa oportunidad, y en una nota posterior con Sebastián Vignolo, empezó a revelar algunas cuestiones.
Ayer finalmente estalló. Riquelme usó la distinción que le dieron en Brasil como uno de los futbolistas más importantes de la historia de la Copa Libertadores para exponer a Angelici, como el presidente de Boca que ni siquiera quiere ver al máximo ídolo en la Bombonera, aun afuera de la cancha. Pero en realidad al 10 le colmó la paciencia la inminente renovación de Falcioni, ya que solo se explica para cerrarle definitivamente las puertas a él desde que dijo que estaba "a disposición" de Boca. Y porque esto Angelici lo hace después de desechar, por ejemplo, la opción Arruabarrena, debido a que cuando le ofreció el cargo, "el Vasco" le contestó al presidente que no podía dejar de convocar a Riquelme porque él considera que es "el mejor jugador del mundo".
En el medio, entre otras cosas, hubo intimidaciones de "barra bravas" a socios de Boca para plegar banderas y no cantar por Riquelme. "Hicieron bien su trabajo", dijo Román. Todo un triste operativo del que fuímos testigos en el partido ante Tigre para acallar al hincha genuino.
Episodios y corolario de una trama perversa. Angelici no quiere a Riquelme. Y, al parecer, lo volvió a elegir a Falcioni. La verdad, como siempre, se ve en el verde césped...

La decisión de Passarella





El procedimiento de Daniel Passarella para echar a Matías Almeyda no fue precisamente el más prolijo. Un llamado "entre gallos y medianoches" para una reunión con todo definido, un despido desmentido hace menos de dos meses en esas impresentables "conferencias de prensa" con un comunicado mal leído.  
Las formas, está claro, son reprochables. Pero la verdad es que el fondo de la cuestión, desde el punto de vista futbolístico, ameritaba esta situación desde hace mucho tiempo. Almeyda tuvo más crédito que cualquier otro DT en las mismas condiciones por ser un ídolo del club y por esa imagen que se instaló de que "le puso el hombro" a River en el momento más complicado.
Pero, en realidad, esa prensa a la que ahora el mismo Almeyda culpa de todos sus males en River, es la que de alguna manera lo sostuvo más tiempo del que todos hubieramos imaginado de acuerdo a lo que se veía en la cancha y, ahora también, por los resultados.
Primero habría que desmitificar eso de "poner el hombro". En realidad, que Almeyda haya recibido la dirección técnica de River sin ninguna experiencia, con poco para perder y mucho para ganar y con la posibilidad que no tuvieron otros de redimir como DT inmediatamente la herida de haber descendido como jugador es un premio, más que "una cruz" para cargar. Dirigir a River siempre es un privilegio, aun en su hora más difícil, y para Almeyda fue una distinción. Como fue también un premio su continuidad de un año y medio al frente de un equipo que nunca con su dirección técnica tuvo una idea de juego y que cambió 54 veces la formación en 60 partidos.
River no fue fiel a su historia con Almeyda. Como no lo fue en la última etapa de J.J cuando se fue al descenso. River asumió esas dos situaciones, la del apremio y la de la obligación, con los mismos miedos y con muy poca grandeza. Preocupado más por los "dobles cinco" que por los enganches. Más por el vértigo que por el juego. El extremo en este campeonato, con resultados disímiles en diferentes partidos, fue jugar con cuatro marcadores centrales en el fondo y cuatro volantes centrales en el medio. Almeyda dice que siempre pidió a D'Alessandro. Ni siquiera empezó por poner a Lanzini de enganche.
Passarella tomó una decisión. Mal. Y tarde. Pero la tomó. Habrá que ver si el remedio es mejor que la enfermedad. Por lo pronto, por una vez, como no hacen otros dirigentes, escuchó a la gente. Probablemente con la especulación de que se viene un año electoral. Nada garantiza, sin embargo, que Ramón sea el mismo de los grandes éxitos, ahora sin las grandes figuras de otrora. Nunca se sabrá tampoco, quizá, si Ricardo Gareca,-el mejor de los DT que están trabajando-, hubiera estado disponible si Passarella esperaba dos semanas más lo que ya había demorado más de la cuenta.

"No crean que es rápido Messi, lo que mejor hace es engañar"





Una clase de fútbol con César Luis Menotti.  Charla a fondo con LA CAPITAL del entrenador campeón del mundo que avisa que sigue siendo DT y que tiene muchas ganas de enseñar. La Selección en la mira. Y Kempes, Magnetto, Bilardo, All Boys, Ponzio, los "barras" de Independiente, Macri, el Estado en el fúbol...
  




A los 70 y monedas, César Luis Menotti tiene ganas de plantear discusiones en el fútbol. Y en otras cuestiones. Y de trabajar. Y enseñar. Y se lo revela a LA CAPITAL en una tórrido mediodía porteño.
"Este es un juego en el que la pelota no se lleva, se pasa. Solamente se lleva hacia zonas de definición más aptas,  después de transitar otros caminos. Pero a la zona de definición no es al banderín del córner, ni son 60 metros llevando la pelota. Porque la tenencia de la pelota está hecha para eso, para tocar la pelota hasta encontrar un camino abierto dónde la pelota sí se pueda llevar. Lo mismo pasa con la definición. A los periodistas pareciera que les da vergûenza exaltar permanentemente al Barcelona. Es como que se aburren. Me parece una cobardía total esperar que le pase algo a Barcelona para poder insistir con sostener algunas cosas que son francamente estúpidas. Como la verticalidad, la fuerza, el temperamento. El fútbol es mucho más que eso. El fútbol es vertical, horizontal, es largo, es corto, es rápido, es lento. Es todo junto, y por eso es tan apasionante. Una vez hablando con Fangio en un restaurant, yo le hice una pregunta sobre un corredor argentino. Y me dice "es muy bueno, lo más importante es que entre los cinco mejores, es el que frena primero". "En el automovilismo es más importante frenar que acelerar", me dice. Y yo pensé: en el fútbol es exactamente igual. El fútbol es la frase de Pedernera, que un día me dijo: "todo lo que veo ya lo ví, y lo que veía antes ya no lo veo más". Hay una gran desculturización. A mí eso me pasa hoy con el fútbol, también con la política... No veo hoy a los sindicalistas de mi barrio, realmente comprometidos con la gente".
-Y cuando empezó esa desculturización en el fútbol, ¿cuál fue el origen?
-Cuando la pelota saltó al mundo de los negocios. La plata empezó a ganarla un montón de gente que no tuvo nada que ver, ni con los clubes ni con los jugadores. Todo eso hace que se aumente la cantidad de partidos y se pierda la calidad. Y nos agarra a nosotros como agentes vendedores. A diferencia de Europa, dónde se aburrieron de jugar mal y el negocio era que la gente volviera a la cancha, que se llenen los estadios. Y eso ya está pasando en Italia, dónde se está jugando mucho mejor, porque la gente se estaba empezando a aburrir y había que hacer otra cosa. Hoy España, Alemania, juegan mucho mejor que nosotros.
-Para ellos también es un negocio. Barcelona es un gran negocio...
-Pero para ellos no es el mismo negocio que para nosotros. Aun en crisis, ellos son compradores de futbolistas. Antes no era fácil comprarle los jugadores a Rosario Central. Se los compraba Boca o River, había cupo de extranjeros afuera. Se iban muchos, pero no se iban tantos y tan jóvenes. Y no hay conceptualmente explicaciones claras sobre como se juega a esto y que es este juego. ¿Dónde aprende el pibe? Fijate lo que escucha...El fútbol se transformó en un gran negocio y dónde hay multitudes y hay pasión, los piratas están revoloteando. Entonces en este negocio cuando el equipo no gana aparece un brujo. Y después un  psicólogo dice, "si llevan un brujo, ¿por qué no estoy yo?". Y así aparece un fisiólogo, y atrás un nutricionista, y un pedicuro, y un biomecánico...Y de repente nos damos cuenta de que nadie se entera que hay una pelota en el medio...
-Y no se valorizan las trayectorias... Macri sale y dice que el nuevo técnico de Boca no puede tener más de 40 años...
--Ah, pero si es así ¡ni Guardiola tiene chances de dirigir a Boca!. Macri que hable de otra cosa...Escuchar hablar de fútbol a Macri es como escucharme a mí analizar a Chopin...A pesar de que me gusta, y por lo menos con eso yo tendría alguna sensibilidad. No, no es serio...Después escucho que se quejan de que Grondona está hace 30 años...Grondona está hace 30 años por los dirigentes del fútbol. Que yo sepa nunca lo vi entrar a Grondona con dos 45 y con un equipo comando con metralladoras para seguir en el cargo. Ha ganado con unanimidad, lo eligieron los clubes. Entonces es cómodo hablar de Grondona...
-¿Le merece alguna reflexión la situación de Independiente y la lucha del presidente Cantero contra los "barra bravas"....?
-Me parece bien. El lugar es muy difícil porque se miente mucho. Porque se sabe que a los "barra bravas" no los sostienen solo los presidentes de los clubes. Son cómplices muchas veces. Pero hay estamentos mucho más altos, mucho más importantes que tienen que ver. Me parece bien que el presidente no acepte presiones...Y hay quienes no las aceptan. Yo estuve tres veces en Independiente y a mí nunca la "barra brava" vino a presionarme ni a pedirme nada. Nunca. Me tocó una época que había un lío entre ellos, pero no estaba "Bebote", me parece. A mí nunca "El Abuelo" vino a presionarme ni pedirme nada. Y mirá que esos en Boca no me querían eh. Cuando firmamos me tiraron piedras. Decí que ese año gané 14 partidos seguidos en Boca. Y después se llenó el estadio, fueron a la cancha, y lo disfrutaron... Esto es lo grave. Que por ahora al presidente lo van a acompañar, pero hay que ver si pierde más partidos seguidos si lo van a seguir acompañando. Yo creo que lo de convencer a la gente en general es el desafío de ahora en Independiente. Porque me da la impresión que lo de la "barra" está ya resuelto, porque se hizo muy popular, y con esta locura que han hecho en el último partido ya no tienen más cabida y están acorralados. Pero ahora hay que armar bien el equipo y empezar a ganar...
-¿Hay algo de lo que ve hoy del fútbol argentino que le resulte particularmente atractivo?
-Sí, yo destacaría a All Boys y a su entrenador. ¡Acá hay cada entrenador que porque su equipo tira un centro pareciera que inventaron la pólvora!. Y este muchacho es una cosa increíble. Hace como cinco años que está en el club. También hay un gran mérito del presidente, que lo sostuvo en algún momento cuando las cosas no salían bien. Y ni sonó que hubieran hablado con otro entrenador. Y este tipo resulta que no es noticia. No grita, no insulta, habla bajo, transmite cosas, sus jugadores lo respetan y lo abrazan en cada gol y en cada partido, nunca pasa nada. Le puede ganar a Newell's. Y no hay una sola nota. Nadie dijo nada. Y Newell's era la máquina indetenible y no se cuantas otras cosas...Y ojo, con justicia, porque venía primero, invicto. Y no es joda eh: ir a Rosario para un equipo como All Boys siempre fue como algo imposible. Sin embargo, te levantas el lunes, All Boys le ganó a Newell's y no pasa nada. Porque el DT ("Pepe" Romero) no baila, no se deja el pelo muy largo, le gusta el fútbol, le gusta que sus futbolistas jueguen bien.
-Y hay como una obsesión con eso del equilibrio, con aquello de que no se puede jugar sin "doble cinco" porque se da ventaja...
-El "doble cinco" es el producto del miedo. Porque no es "doble cinco". Es más volantes de marca y menos de juego. Porque mirá si los dobles cinco fueran Guardiola y Riquelme...O ¿como empezó Barcelona?, con Xavi y Busquets... Al fútbol hay que hablar con nombres propios y ver dónde se paran los jugadores. Siempre hay algún jugador más comprometido con la defensa, con la contención. Algunos equipos tienen uno, otros dos, hay equipos que tienen hasta cinco o seis y tres o cuatro más comprometidos para jugar. Entonces inventaron el "doble cinco" para no tener que decir, claramente, que lo único que quieren es tener volantes que marquen...Y me parece muy bien, que cada uno juegue como quiera. Pero no inventemos cosas raras. Que 3-4-3, que 3-5-2...Una vez fui a dar una charla y un pibe me preguntó cuál sistema me gustaba más. Y le contesté: "el 4-5-1". Se produjo un silencio tremendo: "¿Nadie me pregunta nada?". Y un pibe levanta la mano y me dice: "César, es muy defensivo...". "¿Te parece?,-le contesto-, ahora te voy a nombrar los cinco: Gerson, Clodoaldo, Pelé, Riverinho, Tostao...Y el punta era Jairzinho, que también era volante. Y además Carlos Alberto y Everaldo, que eran más atacantes que laterales". Entonces decime como te llamas y te diré quien eres...Cuando vos ves una formación titular y lo que quedó en el banco ya te das cuenta que es lo que el técnico pretende...Porque si vos decís "doble cinco" y los dos "cinco" son Riquelme y Messi, no son los "cinco" que quieren para esa definición...
-También inventaron esto de que no hay más enganches o conductores. ¿Es realmente lo que dicen los entrenadores o hay menos jugadores con capacidad de decisión para conducir? ¿O es que están y no los usan?
-El problema es que no puede haber si se parte del vértigo y la verticalidad. Es muy difícil encontrar la pausa en ese contexto, o ubicarla. Y entonces la pausa la termina encontrando el contrario. Porque si no fuesen por el adversario algunos seguirían corriendo y se caerían en el Río de La Plata. Por ejemplo, en la cancha de River terminarían en el Río de La Plata. El juego es otra cosa. Ni moderno ni antiguo, ni lento ni rápido, ni vertical ni horizontal. Es un juego, como el ajedrez. Que tiene tres bases fundamentales: tiempos, espacios y engaños. Usar bien los espacios, manejar bien los tiempos y engañar al adversario, ya sea individual o colectivamente. Eso es el fútbol. El equipo le hace creer que vamos para acá, y vamos para allá. El jugador lo mismo. Pero es mucho más difícil tratar de engañar a 1.500 kilómetros por hora. Y no crean que es rápido Messi. No es rápido Messi. Es rápido cuando llega a la pelota, porque parece que corre y frena, porque parece que engancha y no engancha, porque parece que va para un lado y va para el otro. Entonces que es lo que mejor hace: engañar. Porque si le meten a Messi un pelotazo de 40 metros puede haber un montón de defensores que puedan llegar primero. Pero si después de la elaboración la pelota termina en los pies de Messi, ahí empieza el lío para el rival con la velocidad de Messi. Porque él corre engañando. Porque sabe dónde tiene la cabeza y dónde la pelota.
-A Messi le vendría mejor conductores de juego detrás de él , como Xavi e Iniesta en Barcelona , o él ya puede construir todo y puede ser el conductor...
-No, no se si el conductor, me parece que no. Pero él sí ya puede ser una pieza importante en la tenencia de la pelota. Porque lo sabe hacer. Porque el fútbol es eso. Porque el fútbol, como decía Borges, es orden y aventura. Messi siempre fue un fuera de serie pero ahora, con el tiempo, maneja mucho mejor el orden. Ese orden generado a partir de la tenencia de la pelota, de la búsqueda de espacios, de la salida rápida. Es algo estructurado por una idea genial, que ha sido la de Guardiola. Lo que necesita Messi, eso sí, es que la pelota la tengamos nosotros, que no la dividamos. Si la pelota no la tenemos nosotros es muy posible que Messi se sienta más feliz en Barcelona ....
-Francamente, en la Selección no se ve una idea muy apegada a la premisa de la tenencia de la pelota...
-Vamos a suponer que la tenga. No ha tenido tiempo de desarrollarla. Pero la verdad es que no encuentro el modelo, no se nota. No quiere decir que no este. No está explicado que es lo que se busca.
-¿De muchas de estas cosas de las que hablamos son de las que se cansó Riquelme?
- Se notaba que no estaba feliz en los últimos partidos. Yo creo que a él le molesta mucho cuando el equipo no tiene la pelota. Vos de pibe te aguantas cualquier cosa, porque vos querés jugar y ganarte un lugar. Pero ya de grande tenés otras exigencias. No estás dispuesto a tolerar todo. Me da la sensación de que el entorno lo fatigó. El cumplió todos sus sueños y no está para aceptar determinadas cosas. El problema es que yo he escuchado muchas veces esto de "acá como Riquelme no se puede eh, acá hay que correr". Es una falta de concepto tremenda...Así, ¿como no se va a cansar?
-Usted siempre dice que nunca dejó de ser técnico. ¿Por qué no lo llaman? Para dirigir, o para enseñar...
-No sé, también soy conflictivo...A mi no me gusta la mugre, la sufrí mucho la última vez que estuve. Cuando uno se da cuenta que todo es mentira, que a nadie le importa ningún proyecto. Debe ser por eso. Pero te digo la verdad, a veces me encuentro con jugadores y me da muchas ganas de transmitirles cosas. Yo estoy seguro que ahora soy mucho mejor entrenador que en el 78. Yo soy un tipo que ve todo, que lee, que estudia, que se actualiza. Y me da pena ver algunas cosas.Me vuelvo loco y me pregunto con algunos buenos futbolistas: ¿por qué juegan así? ¿por qué tan equivocados?. Y yo veo que los técnicos no tienen muchas ganas de aprender, y de enseñar después. Hay tipos que se desmarcan al revés. Que en vez de ir para adentro van para afuera. Y lo hacen todo el día. Veo que elogian a jugadores porque de espaldas aguantan mucho la pelota... No entiendo más nada.
-¿Le gustaría recibir una propuesta superadora, que apunte a eso, a enseñar?
-Sí, claro, me encantaría. Nunca perdí las ganas. A veces me agarra esa cosa de ver un partido y decir: "a este 9 me lo llevaría a mi casa". Te juro, me da ganas de llamarlo y decirle "pibe, no te ofendas, ¿no tenés ganas que te pase a buscar mañana a las 8 de la mañana y nos vamos a Palermo con una pelota...?". No puedo creer que no se busque mejorar desde el conocimiento. Solo se habla de entrega, de esfuerzo... En vez de enseñarles una mejor forma de desmarcarse, no de tirarse a los pies. Eso es trabajo. Se pasan de largo en las jugadas y nadie le dice nada. Yo lo veía, por ejemplo, como compañero de Artime. Me preguntaba como hacía para hacer tantos goles. Y la cuestión era que él nunca iba a la pelota, el iba a la carrera. Yo veo jugadores que distribuyen y después pierden la posición para ocupar un lugar dónde no gravitan. Porque si Ponzio se va de wing derecho en River no es lo mismo que si se va Xabi. Porque Xabi sabe que hacer en ese lugar con la tenencia de la pelota, sigue el desarrollo....

Entre Kempes y Magnetto

Empezó contestando sobre el Mundial 78 y terminó en una alusión indudablemente dirigida a Carlos Bilardo,-sin nombrarlo-, que tiene que ver mucho con lo que se discute en estos días, sobre la Ley de Medios y un nombre propio que como nunca salió desde las sombras a la luz.
"Conmigo se detienen en las fotos pero yo nunca estuve cerca de ningún poder. Pasa que justo en dictadura se dio la fiesta más grande que tuvo la Argentina, y fue del fútbol. Después, ¿que los poderes reciban a los campeones?, eso pasó siempre, en todos los lugares y con cualquier régimen. Pero yo, la verdad, ya no preocupo por lo que digan. Ellos están muy preocupados. Yo ya lo viví, ya lo disfruté, fui feliz, fui reconocido en el mundo entero, nadie me lo puede quitar. Lo feo es que han ninguneado a enormes futbolistas. Yo no se si Maradona fue mejor que Kempes en un Mundial, habría que revisarlo... Después con el tiempo le pusieron el nombre al estadio pero Mario tuvo que soportar muchos años de olvido y ninguneo. El no hizo los goles para Videla. Y vos fijate una cosa: resulta que un montón de gente se dio cuenta ahora que Clarín es de derecha. Oh, ¡qué novedad...! La diferencia está en que yo lo sabía a los 15 años. Porque yo a los 15 años militaba, y lo sabía. Ahora, yo te voy a decir una cosa: una de las páginas, de las secciones más progresistas en época de dictadura, fue la página del Clarín deportivo: Pedro Uzquiza, Horacio Pagani, el Negro Cardozo, Juan De Biase...Todos muchachos de centro izquierda o izquierda. Y del otro lado hay quien decía: "a esos hay que echarlos a todos". Mientras aclaraba "Yo contra Magnetto no tengo nada eh, contra Magnetto nada eh...". Yo no conozco a Magnetto, jamás en mi vida me senté a comer con él, ni lo vi. Pero sí yo respeto mucho a la sección deportes de Clarín. No soy amigo, pero sí al Negro Cardozo lo conocía de Rosario, pero Uzquiza, Horacio, eran tipos muy combativos para la época, y grandes tipos, nunca amigos de los poderes de la AFA ni de ningún poder. Con mucho coraje para decir las cosas, esa sección era como una reserva de dignidad. Y fijate que uno los quería echar justo a ellos pero al mismo tiempo aclaraba "Con Magnetto no eh, con Magnetto como todos los días...".

"El Estado debe participar de otra manera"
Menotti sobre el Fútbol para Todos, polémico, para el debate: "La participación del Estado en el fútbol es vergonzoza. El Estado debe participar de otra manera. Está bien que el Estado se meta, y participe, pero tiene que sentarse a estudiar con gente capacitada para determinar que lugar ocupa el fútbol y hacia dónde debe ir. Poner la plata pero saber dónde se invierte. Losque compran 20 jugadores y después salen campeones por cuatro pibes del club. Y ojo que cuando hablo del Estado, me refiero a algo relacionado especificamente a esto, no es un cargo a la presidenta de la Nación, que se entienda bien. Pero pasa que los que están no entienden nada. Solo buscan tener rating y poner los partidos a cualquier hora"