Magia y perinola

A poco de comenzar el camino de la Selección Argentina de fútbol en la Copa del Mundo, y ya instalados en el Ellis Park de Johannesburgo, vale la pena dejar sentado que, hasta que el equipo demuestre lo contrario, estamos en manos de la magia y la perinola.
La Selección tiene al mejor jugador del mundo, el de la magia, el desequilibrio y la ejecución brillante, y tiene a algunos otros delanteros que son los más fructíferos en sus ligas. En suma, seguramente ningún seleccionado de los que afronta este Mundial puede reunir a tantos cracks juntos. Falta definir si hay equipo, nada menos.
Es que con Maradona como técnico la Selección penó en las eliminatorias, recurrió a más de 100 jugadores y nunca encontró un equipo, una idea de juego, una filosofía. Por necesidad, no se sabe si por convicción, sí encontró un formato "sobre la hora", en el partido en Alemania, cuando ganó con un sistema defensivo que luego generara espacios para el contragolpe y los brillantes ejecutantes con que cuenta la escuadra nacional.
El problema es que contra Nigeria, Corea y Grecia quizá Argentina no pueda jugar así, porque será contra equipos que esperarán con mucha gente en el fondo, que cerrarán filas. Quizá Nigeria, en su condición de equipo africano, juegue más suelto y genere más espacios.
De cualquier forma, será bueno que lo que haga Argentina lo sostenga. Y si es acorde al estilo verdadero del fútbol argentino, con protagonismo ofensivo y juego por abajo (recomendable además porque esta pelota vuela para cualquier lado), mucho mejor.
Mientras tanto, hasta que no aparezca esa idea plasmada, tenemos que decir que la Selección depende de la magia de sus individualidades, y de la perinola, que caiga de entrada para el lado correcto en cuanto al resultado.

"Somos locales otra vez..."

Los alrededores del Ellis Park de Johannesburgo son una fiesta. Argentina es local y lo demuestra desde muy temprano, en la previa al partido con Nigeria, su debut en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010. Falta el fútbol, todo lo demás está dado. El respaldo para la Selección será impresionante.
Los alrededores del estadio no son lo mejor, esta cancha posiblemente no sería habilitada por el Coprosede, Comité de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, y de hecho los detalles de mantenimiento y los deficientes accesos no pasarían las pruebas tan celossas que, por ejemplo, pasa el Minella de Mar del Plata. No parece un estadio de Mundial, al menos por afuera, pero lo es. Y aquí jugará Argentina en un rato.
De todos modos, más allá de que los alrededores no parecen acordes, que parece que estadio está emplazado en un suburbio del Bronx, hay que decir que por ahora la gente de este barrio chino de Johannesburgo trata muy bien a los argentinos. Es más, en nuestro camino hacia aquí cientos de morenos, desde las edificaciones más humildes, se juntaron a la vera del camino para gritar "Argentina/Argentina" y "Bafana/Bafana" (el canto que significa Sudáfrica en fútbol).
El respaldo desde afuera, entonces, está garantizado. A falta de equipo consolidado, resta que Messi y compañía pongan en marcha la maquinaria de la magia...

"España es la mejor selección"





“España es la mejor selección”

El ahora comentarista televisivo dice que a esta altura hay que apoyar a Argentina y que del medio para adelante “Diego tiene para hacer dulce”. Brailowsky interrumpe la charla y pide un lugar de privilegio para “El Matador” en el fútbol argentino.


por Vito Amalfitano
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Mario Kempes es un prócer del fútbol argentino para la historia del fútbol mundial. Pero nunca reclamó el lugar que le corresponde. Pero su amigo, alguna vez compañero en la cancha y ahora en la televisión, Alberto Brailowsky, interrumpe la charla con LA CAPITAL y pide ese lugar por él, a poco del comienzo de una nueva Copa del Mundo.
Y mientras vemos pasar la fiesta de miles de sudafricanos a la vera del Monumento a Nelson Mandela, tomamos un café con todo el equipo de Espn y Kempes opina sobre el Mundial que está a punto de iniciarse.
“Espero lo mejor,-dice “el Matador”-, espero ver buen fútbol, son los mejores jugadores del mundo y uno espera siempre, en estos casos, a poco de empezar un Mundial, que lo demuestren en la cancha. Y esperamos el espectáculo de siempre, también en las tribunas…”
-¿Cómo percibís el clima previo, en la previa al primer Mundial en continente africano?
-Cada país, cada continente es diferente…Nadie se imaginaba que Africa podría albergar un Mundial, y ya estamos viendo esta fiesta, con la gente en las calles, con el duelo de aficionados de distintas selecciones…
-¿Cuál es el mejor equipo hoy, a pocas horas del comienzo del Mundial?
-España. Creo que España es hoy por hoy la mejor selección. Yo no creo que España vaya a cambiar, de la goleada a Polonia en un amistoso a lo que será la Copa del Mundo. Seguirá haciendo su juego, el que viene desarrollando desde la Eurocopa y antes. Seguirá atacando, tratando bien la pelota. Uno puede cambiar de un 4-3-3 a un 4-3-1-2, pero la forma de jugar, en un equipo que defiende una idea, es imposible.
-Y más allá de España, ¿qué otro equipo te parece que puede dar el zarpazo, o puede estar en la pelea final?
-Holanda tampoco creo que cambie mucho y es muy buen equipo. Los amistosos los jugó muy bien. Inglaterra es otro muy buen equipo, ha tenido internas, pero en la cancha se nota su poderío. Italia está castigada por todos lados, pero siempre es una selección que va de menos a más, y que está siempre para dar ese zarpazo. Y nunca hay que olvidar a Argentina, Brasil y Alemania.
-¿A qué tiene jugar Argentina? Diego recién encontró una forma quizá en el partido en Munich, contra Alemania, con un sistema bastante defensivo, y para que Messi trate de desequilibrar arriba. Pero en los tres primeros partidos de este Mundial quizá no pueda apelar a esta fórmula, porque debe salir a buscar el resultado…
-Hoy Diego está intentando a partir de tener una buena defensa, que no cometa errores pasados y que le de tranquilidad, porque después de la mitad de la cancha en adelante, con los jugadores que tiene Argentina, puede pasar cualquier cosa, se puede dar para desequilibrar de todas las maneras. Ahí, arriba, tiene para hacer dulce…Pero como desde que agarró la Selección el talón de Aquiles para Maradona fue el aspecto defensivo ahora intentó refozarlo. Todos somos técnicos en Argentina, pero yo creo que Diego ya tiene el equipo y la seguridad de lo que ese equipo puede darle.
-Te parece que la de Argentina es una lista descompensada, que falta cubrir con más alternativas algunos puestos?
-Es la lista de Diego. Es la Selección de todos y hay que apoyarla. Los jugadores son los que están y ahora hay que apoyarlos.

Un Kempes no se consigue todos los días…

-¿Qué delantero de este Mundial se parece más a Mario Kempes?
-Esperá que empiece…todavía no empezó (risas)…
-Pero vos conocés a los delanteros de este Mundial…
-Pero el problema es que yo no era delantero…Yo era mediocampista. Yo era goleador de casualidad. Nunca fui un jugador de área, siempre tuve que llegar de atrás…
-Está claro, vos eras un jugador completo, pero llegabas al gol como un delantero…
-No se si más completo. Yo en el área tenía menos cintura que un pollo, y había otros goleadores que dentro del área se desenvolvían mejor que yo, pero yo viniendo de atrás rendía más…
-En definitiva, dejando de lado los puestos, ¿Hay un Kempes para este Mundial?
-Vamos a esperar. Por ahí hay alguna sorpresa y ya en esta fase de grupos nos encontramos con un jugador desequilibrante que no teníamos en cuenta….



En ese momento de la charla interrumpe Alberto Brailowsky, aquel talentoso jugador de Independiente de Avellaneda, y ahora compañero de Mario Kempes en Espn, quien estaba escuchando el diálogo mientras tomaba un café en el shopping del Nelson Mandera Square…
“Mirá, a mí no me gusta meterme, pero para hablar de Mario quiero hacerlo. Yo lo conocí cuando era un nene, y Mario ya era campeón del mundo del 78. Yo llego a la Selección y este personaje que hoy tengo al lado es tal cuál en aquel momento, con la misma simpleza y humildad. Me llamó aparte, me empezó a aconsejar, me contó de las formas de comportamiento en la Selección , me sugirió como me tenía que manejar, de lo que significaba la camiseta de la Selección. Pero hablando de igual a igual, con gran humildad. Tanto él como Passarella y Gallego fueron un modelo para mí, en todo sentido, y para sumarme al grupo”, contó primero Brailowski .
Y amplió: “Lo que yo no entiendo, y lo digo siempre, es como Mario no tiene un lugar de privilegio en el fútbol argentino…¿Cómo puede ser que Kempes, quien fue el que nos puso en el mapa del fútbol mundial, no lo consideran de esa manera? Antes que Maradona, el fútbol argentino fue Kempes. Kempes nos puso en el mapa futbolístico mundial. Y hoy Kempes trabaja en la televisión, y se lo valora internacionalmente, pero Kempes debería estar trabajando en el fútbol argentino en el máximo nivel. Me parece una falta de respeto de nosotros los argentinos, el no darnos cuenta de los tipos valiosos que tenemos al lado…”
-Esto de considerar héroes solo a los del 86, y no a los del 78, y de lo que tienen culpa muchos colegas y medios…
-Mirá, uno vive de ser héroe, uno no vive de la historia. Todos tenemos presente, familia, y apuntamos al futuro. Pero ese pasado nos identifica. Esa trayectoria nos avala. A él no le gusta hablar de esto, por eso me metí…El me dice, ‘no dejá, yo no tengo que estar trabajando en Argentina, si no quieren que sea así, no estoy y listo…’ Y no es así y le digo: ‘¿cómo que no? Vos sí tenés que estar allá, hiciste más méritos que muchos y el fútbol argentino te debe muchas cosas’”.
-Y en cuánto a lo futbolístico, ya que decís esto, te pregunto lo que él no quiso contestar por esa humildad. ¿Hay un Kempes hoy en la cancha, con sus características, de lo que hay para el Mundial?
-No, creo que en características no, si hay grandes jugadores de fútbol. Y las comparaciones son odiosas. Pero sí estoy seguro de que Kempes podría jugar en cualquier época y sería también gran figura hoy. Por su juego, inteligencia y potencia. Pero Kempes era mucho más que un delantero. Ustedes se deben acordar que en la final del Mundial, como “el Pato” (Fillol) tenía un tirón, Mario bajó y fue él a hacer el saque de meta. El hacía todo, en toda la cancha, era un verdadero líder de equipo. En la continuidad de esa jugada en la que él sacó en la meta, después apareció en el área de enfrente y Bertoni hizo el tercer gol. Una máquina. Se podrá hablar de Pelé, de Maradona, de Distéfano…Pero me cuesta encontrar un jugador tan completo como Kempes, en todas las épocas.

Mundial en blanco y negro Su propia fiesta

Desde Johannesburgo, Sudáfrica

Ahora sí empezó la fiesta. A horas del show inaugural de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, que será hoy en Soweto, con Shakira, Juanes y compañía, y a poco del comienzo del fútbol propiamente dicho, se puso en marcha la maquinaria del otro Mundial, la del Mundial de la gente, con la particularidad de que aquí se trata, en gran parte, de gente que vivió oprimida durante muchos años y que ahora da riendas sueltas a la libertad.

En una bella jornada de sol, que rozó los 20 grados, poco después del mediodía se desató esa fan fest espontánea, que también disfrutamos en París, en la Place de la Concorde , a poco del inicio del Mundial de Francia, y en las calles de Frankfurt, cuando estaba por arrancar Alemania 2006.

La fan fest fue una idea de la FIFA para las plazas de las ciudades sedes de la Copa del Mundo, que hizo eclosión en Alemania, con pantallas gigantes, y miles de personas de diferentes nacionalidades jugando su Mundial aunque no tuvieran tickets para ir a la cancha. Y que incluso se extendió a ciudades no mundialistas.

Después del primer día en Johannesburgo, y con los problemas de comunicaciones y transporte que se presentan, comentábamos ayer entre colegas camino a Sandton,- uno de los centros neurálgicos de la ciudad-, que iba a ser difícil que esa imagen se repitiera aquí, o que pudieramos tomar una cerveza a la vera de una avenida viendo pasar esa fiesta de aficionados de todo el mundo como, por ejemplo, lo hacíamos en Sttutgart cuatro años atrás. Error. Apenas media hora después, cuando llegamos al Nelson Mandela Square, la plaza de Nelson Mandela, pegada al shopping más importante de aquí, nos encontramos con una de esas celebraciones populares, con todos los colores y todos los sonidos, aunque en este caso con una gran mayoría de sudafricanos, y entre ellos la mayor parte sudafricanos negros, vistiendo camisetas de distintas selecciones,-más de Brasil y del propio seleccionado local que del resto-, cantando y bailando, y haciendo sonar todo el tiempo sus vuvuzelas (cornetas). Se dice que salieron a la calle un millón de personas, en lo que los mismos dueños de casa denominaron el Día del Mundial.

Y en un instante preciso, cientos se decidieron a hacer rondas alrededor del Monumento Nelson Mandela (imponente), al grito de “Mandela, Mandela/Mandela, Mandela…”, con las vuvuzelas y otros instrumentos a todo volúmen..

No es para menos. Ellos son invitados a esta fiesta gracias a él. Y hasta la pueden armar ellos mismos. Fue el hombre que les cambió la vida. El que hizo posible que, por ejemplo, pudieran bailar y cantar en un centro comercial de la ciudad, como lo están haciendo ahora. Este, y muchos de otros lugares de la ciudad, este y muchos otros placeres, estaban vedados para los negros hasta el comienzo de los 90, cuando Mandela puso en marcha esta revolución de la libertad que hoy disfrutan.

Falta mucho por vivir aquí, por asimilar y explicar, y es imposible clarificarlo en un solo envio, pero ese baile alrededor del Monumento Nelson Mandela traza una primera aproximación a la Sudáfrica de hoy, a la Sudáfrica del Mundial.

No es que la opresión se terminó ni mucho menos.

Aquí todavía hay mucha desigualdad, y no solo económica. Aquí la mucama que hace la limpieza de nuestras habitaciones por la mañana, trabaja descalza, en pleno invierno. Y evidentemente con una sumisión a sus empleadores (blancos) que no se puede entender ni aceptar.

Aquí Mario, nativo de Mozambique, quien maneja el auto que alquilamos (para nosotros sería muy complicado, con el volante a la derecha y el caos de tránsito en las autopistas, con los carriles al revés) se sorprende cuando le pedimos que nos acompañe en nuestra mesa para cenar. Ellos a menudo no son invitados a la misma mesa. Pero hoy sí son invitados a la misma fiesta del Mundial. Gracias a Mandela. Porque él ideó el cambio después de 27 años de cárcel, y apuntó a la “unión de blancos y negros de forma espontánea y emocional, y vio con claridad que el deporte era una estrategia extraordinaria para lograrlo” (John Carlin, El Factor Humano, Seix Barral).

Esa estrategia contempló primero el Mundial de rugby (1995), como señal de buena voluntad a la minoría blanca que detentaba el poder y para demostrarles que no habría venganza, y después el Mundial de fútbol (2010), para que los negros tuvieran su propia fiesta y comprobaran ellos mismos el terreno que se había ganado.

Queda mucho camino por recorrer. Pero un buen paso será dado cuando la pelota empiece a rodar a las cuatro de la tarde de mañana (11 de la Argentina ), en el Soccer City, en Sudáfrica – México. Ese puntapié inicial, entonces, abrirá mucho más que un Mundial de fútbol. Será un golazo consumado en toda la estrategia pensada por el Mandela estadísta para ese objetivo del verdadero gobierno del pueblo, “un hombre, un voto”, sea blanco o negro.

Sudáfrica “nos metió la mula”

Un sudafricano blanco, muerto por un paro cardíaco, tras varios episodios de intensas convulsiones por explosión interna de carga de cocaína que transportaba en su cuerpo, de los que fuímos testigos muy cercanos tres periodistas en viaje al Mundial de fútbol, no solo provocó que la llegada a la Copa tuviera una impensada escala de un día en la tierra del anterior campeonato ecuménico, sino además, y fundamentalmente, secuelas de todo tipo en el pasaje, tanto que las autoridades de la empresa Lufthansa nos recibieron en Frankfurt junto a especialistas en atención psicológica.
Ya desde el vamos no se trataba de un viaje corto y directo como, por ejemplo, el de algunos “barras” argentinos (estos, y los que viajan desde 86, “desde que tienen relación con Maradona y Bilardo”, de acuerdo a lo que reafirmó Julio Grondona) que llegaron a Johannesburgo y Pretoria en un santiamén.
Concretamente, por la gran demanda próxima a la fecha del Mundial, y por el bloqueo que determinadas agencias (entre ellas alguna “socia” de la AFA ) hacen de los vuelos directos de South African Airway y Malasya Airlines, Guillermo Blanco (Secretaría de Deportes de la Nación , director de DeporTEA), Daniel Mollo (Radio América, Radio Mitre, Magazine TV) y quien esto escribe viajamos rumbo al Mundial vía Europa, con más del doble de trayecto, en el vuelo 511 de Lufthansa, Buenos Aires – Frankfurt, para enlazar con el 2050 de SA, para el tramo Frankfurt – Johannesburgo.
El vuelo partió puntualmente desde Buenos Aires el sábado 5 de junio a las 20.55, debía llegar a Frankfurt a las 15 (hora de Alemania) del domingo 6, para partir a las 20.45 rumbo a Johannesburgo, es decir, con más de cinco de horas previstas originalmente de espera en el Aeropuerto de esta ciudad germana.
Cuando el mapa del itinerario de viaje de la pantalla mostró que el avión que superaba la línea continental para internarse sobre el Atlántico, después del paso por Brasil, empezamos a ver movimientos desesperados de un pasajero que se ubicaba en la calle central de la nave, solo dos filas adelante nuestro, al costado, a no más de dos metros de distancia. Enseguida llamamos a la tripulación, rapidamente se pidió la asistencia de un médico que pudiera encontrarse entre el pasaje, y en menos de un minuto apareció uno, y dos minutos más tarde otro profesional. Las convulsiones y los temblores fueron creciendo, quienes estabamos a los costados ya no teníamos permitido acercarnos (más allá de las propias dificultades físicas que sufrimos algunos por el impacto de la situación, ya que de inmediato se notó que se trataba de una escena de lucha por la vida misma) y entre cuatro personas no podían detener los movimientos del sujeto.
En resumen, estos episodios se repitieron dos veces más, con cada vez más carga de dramatismo, con los médicos revisando desesperadamente el botiquín de a bordo para ver con que elementos contaban. Uno preparó y aplicó dos inyecciones. El otro hizo cortes en el brazo, casi como de pequeña intervención quirúrgica “a sangre viva”. Finalmente, el hombre en cuestión fue bajado entre varios hacia el piso del pasillo, detrás de la cortina de la tripulación. Allí pudimos observar ya desesperadas maniobras de resucitación.
Pasaron varios minutos. No hubo reacciones fuera de lugar. Sí un tenso silencio. Y comentarios por lo bajo. Se dudaba sobre la vida del afectado. Al rato el capitán anuncia, por altoparlantes, en tres idiomas (alemán, inglés, español) que decidió regresar hacia el continente e intentar aterrizar en Recife, Brasil, “por una persona que esta muy enferma y de quien se intentará salvar su vida”. Sin ocultar información, el mapa de la pantalla mostraba que el dibujito del avión ya estaba próximo a suelo africano, a la altura de Dakar, para luego pasar a Europa. Nadie se quejó. El valor de una vida supera cualquier dificultad, cualquier conexión, cualquier historia, incluso las de los propios médicos que seguramente tenían que llegar a destino a tiempo por determinada circunstancia y que hicieron lo imposible para ayudar.
Después de un aterrizaje forzozo y realmente traumático en una pista demasiado corta para el porte de la nave en la que viajabamos, y aproximadamente una hora después de espera en suelo brasileño el capitán volvió a tomar el micrófono y sin ningún ocultamiento “políticamente correcto” dio la información oficial, cruda y contundente: “La persona a la que se asistió y por la cuál el vuelo volvió sobre su camino, falleció, y como se le encontró gran cantidad de cocaína, ya arribó el cónsul alemán al lugar y se esperan los peritajes de la Policía Federal Científica brasileña y el resto de los trámites pertinentes. Pero, además, estamos a la espera de un turno, detrás de otros aviones, para el reaprovisionamiento de combustible”
Todo fue muy fuerte, demasiado. Hasta la imagen que pudimos observar de la policía bajaba el cuerpo en una bolsa y, lo peor, como esa bolsa fue dejada en el piso, casi como abandonada, durante un buen rato, debajo del ala derecha de la nave, debajo de la ventanilla de nuestra fila de asientos.
Fueron ¡siete horas varados en Recife! y al cabo de un viaje de más de 22 horas, en el arribo a Frankfurt, el capitán agradeció “la madurez y la tranquilidad” del pasaje, aunque anunció lo de la atención psicológica al bajar al aeropuerto. Entre todos los que se portaron muy bien, pese al dramatismo de la situación, vale destacar a un bebé, que originalmente estaba con sus padres en la fila de adelante del pasajero fallecido y que luego fue trasladado a otro sector y de quien no se escuchó ni un solo llanto.
Todavía ahora, casi 24 horas después, en hotel 5 estrellas de Frankfurt que puso la compañía para esperar un nuevo vuelo a Johannesburgo en la noche del lunes, no nos podemos sacar de la cabeza esas imágenes y esos momentos.
Finalmente se supo que “la mula” se trataba de un pasajero sudafricano de 33 años, quien, vía Argentina, viajaba a Dublín. No solo se encontró cocaína en su cuerpo. También en el equipaje de mano, y en el análisis químico del pasaporte. La droga en vuelo, y siempre, mata.

De Frankfurt a Johannesburgo, de Mundial a Mundial

FRANKFURT, Alemania.- El destino quiso que fuera así. Viajamos de Mundial a Mundial, desde dónde dejamos uno a dónde empezaremos otro, literalmente. Esos caprichos de la providencia quisieron que, para llegar a Johannesburgo, en la previa de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, tuvieramos que caminar con nostalgia por las mismas calles de Frankfurt, Alemania, que nos cobijó durante gran parte el anterior certamen ecuménico, y por las que dimos justamente los últimos pasos antes del regreso en 2006.
Por el episodio contado en estas páginas, de un sudafricano “mula” que murió en pleno vuelo por el estallido de una carga de cocaína en su cuerpo, en el viaje a Frankfurt que era escala a Johannesburgo, tuvimos que hacer previo paso por en esta bella y prolífica ciudad alemana, la tierra de Goethe, de los grandes rascacielos que se mezclan con las cúpulas de iglesias de estilo medieval reconstruídas tras la segunda guerra.
En el mismo imponente aeropuerto y en las mismas estaciones y los mismos trenes por los que pasamos durante el anterior Mundial ya se respira el clima de esta Copa. Pasajeros con la camiseta de Alemania, afiches de Sudáfrica 2010 en los andenes, la imagen de Ballack (emblema del equipo germano, quien a último momento quedó afuera del certamen por lesión) en las ventanillas de la Die Bahn (la impecable empresa estatal alemana de trenes) y decenas de publicaciones alusivas al Mundial en las librerías que abundan en estas estaciones…
Parece mentira, como un propio guiño caprichoso del destino, que el Mundial este empecemos a vivirlo justamente aquí, dónde cerramos aquel. Y que nos demos el gusto íntimo de repetir ritos de hace cuatro años: tomar un café en el mismo local de siepre frente a la inmensidad de los andenes de la Estación Central de Frankfurt, y más tarde pedir el clásico sándwich de mozzarella y tomate con gaseosa naranja que comíamos y tomabamos religiosamente cada mediodía, antes de partir a cada sede, a cada partido, o al centro de prensa, en el local de la vuelta, frente al lugar dónde recordamos que hace cuatro años había una exposición de imágenes de los mundiales, en una galería dónde en la noche del 21 de junio de 2006 asistimos a un inolvidable “picado” improvisado entre hinchas argentinos y holandeses, mucho más divertido que el propio partido que sus seleccionados habían protagonizado horas antes en el estadio de esa ciudad, un híbrido 0 a 0, única vez que fue titular Lionel Messi en el Mundial pasado.
Nos quedamos con ganas de verlo más, tanto como de que Riquelme completara su gran obra del Mundial, que dejaron trunca en el partido con Alemania. Lo pensamos mientras miramos el imponente edificio dónde ya no está la gigantografía de Messi que dominaba su fachada también cuatro años atrás. Ojalá esta vez sí Lio pueda ser el gigante que todos esperamos…

a punto de partir a Sudáfrica

Hacia un mundo nuevo para el fútbol...