Argentina pisa fuerte

Un paso atrás en fútbol, en el rendimiento, en el funcionamiento, en el juego. Un paso adelante en la contundencia, en los números, en el camino hacia la Copa al quedar nada menos que entre los ocho primeros del Mundial. Argentina no pisa firme, pero pisa fuerte en Sudáfrica.
Argentina no juega bien como equipo, pero gana bien por su ataque letal. Por el valor agregado de Lionel Messi, Carlos Tevez, Gonzalo Higuaín, casi, casi, los mejores delanteros del Mundial.
Poco ha cambiado en la instancia de octavos con respecto a lo visto en la primera fase. Argentina doblegó a su rival de turno, México, por 3 a 1 otra vez con la consigna de que no hay mejor defensa que un buen ataque.
Pasó esta instancia por su poder ofensivo, tanto como había pasado la anterior. Pero frente a México hubo incluso un retroceso en el rendimiento, que tampoco había sido óptimo en los primeros partidos. México le manejó la pelota a Argentina en grandes pasajes del encuentro en el Soccer, pero la contundencia en ataque del equipo que dirige Maradona todo lo puede. Ahora con la ayuda del árbitro Roberto Rosetti y su línea, que no vieron, o no sancionaron, la clara posición adelantada de Carlos Tevez en el primer gol, el que le abrió el camino a Argentina. Y después con la inestimable colaboración de la impresentable defensa de México, que dio ventajas y espacios en todo el partido pero con el tiro de gracia que ofreció Ricardo Osorio al regalarle a Gonzalo Higuaín la jugada del segundo tanto.
El resto lo hicieron el pique de Messi en el primer gol; la sobriedad y prestancia en el fondo de Nicolás Burdisso a lo largo del partido completo, incluso para solucionar problemas de sus compañeros; y la mezcla de fuerza, destreza e inteligencia de Carlos Tevez, quien en el primer tanto "guapeó" como decía el Gordo Muñoz de Mario Kempes en el Mundial 78, y en el tercero sacó un remate impresionante que se metió en el ángulo después de una jugada que él mismo "fabricó". Tampoco hay que dejar de lado la tranquilidad y calidad con que Higuaín aprovechó el "regalo" del segundo gol.
Pero a no engañarse. Argentina puede llegar a lo máximo plorque tiene tamaño "poder de fuego". Pero ante México tuvo aun menos idea de equipo que en los tres primeros partidos. No manejó el trámite ni la pelota, en el medio Mascherano luchó solo contra todos y perdió muy seguido y abajo sigue sin haber garantías. Y se viene Alemania. Sería bueno, a esta altura, buscar alternativas para la elaboración de juego (está claro que Verón no es la solución) y el control del balón y del medio (quizá Bolatti o Pastore), para no depender unicamente de la magia de Messi y de que siempre este seca la pólvora de Tevez e Higuaín. Los dioses no siempre vienen solos. A veces también hay que llamarlos.

Vito Amalfitano

desde Johannesburgo

Enviado Especial

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